Ocho muertos y 43 heridos al saltar la mediana un autobús en Oropesa

El pasaje volvía de sus vacaciones en Marruecos y entre los fallecidos hay un bebé

Trágica tarde de operación retorno en el litoral mediterráneo. Ocho muertos y 43 heridos, seis de ellos de diversa gravedad. El autobús número 79 de Autocares Meroño, con sede en Cartagena (Murcia), que cubría el trayecto entre Almería y Barcelona, a las 18.30, tras rebasar una curva "muy suave" en el kilómetro 409 de la AP-7, a la altura de Oropesa (Castellón), dio un quiebro, saltó la mediana y quedó tumbado en el arcén del sentido contrario. Las víctimas fueron todas marroquíes, excepto el conductor que era español y que se encuentra también entre los fallecidos, según el consejero valenciano de Gobernación, Serafín Castellano. Entre los muertos figura un bebé que viajaba con sus padres.

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Cinco de los seis heridos graves (entre los que se encontraba una niña) fueron trasladados a Castellón, donde tres de ellos ingresaron en el hospital General y otros dos en el Provincial. El sexto, de mayor gravedad, fue trasladado al hospital de la Fe, en Valencia. Además, se contabilizaron otros 37 heridos leves, entre los que había un niño, que se repartieron entre los centros sanitarios de Castellón y el hospital de Vila-real. Pasadas las 23.00 todos fueron dados de alta aunque permanecieron en un polideportivo de Castellón en el que recibieron comida y apoyo psicológico. Pasada la medianoche fueron trasladados a hoteles para pasar la noche.

Los pasajeros accidentados volvían de sus vacaciones en el sur de Marruecos y se dirigían mayoritariamente a Tarragona y Barcelona para volver al trabajo, aunque unos pocos tenían como destino final Francia. El viaje fue contratado con una empresa española. Dos de sus representantes se presentaron en el polideportivo donde fueron atendidos los heridos para hacerse cargo de ellos y trasladarlos a sus destinos finales en microbuses, según fuentes del Ayuntamiento de Castellón.

En total, en la atención a los accidentados participaron más de 25 ambulancias, según la Generalitat valenciana. También se desplazaron más de 30 efectivos de la Guardia Civil. Para los familiares se habilitó un teléfono de información (teléfono 96 342 80 25). El levantamiento de cadáveres para su traslado al tanatorio de la Magdalena, en Castellón, se extendió hasta pasadas las nueve de la noche. Junto al Consorcio de Bomberos de Castellón se habilitó un hospital de campaña para atender a los heridos más superficiales.

"A mitad de camino cambiamos de conductor", afirmó uno de los pasajeros, que aseguró que el autobús dio varios bandazos antes de que se produjera el siniestro. Otro de los viajeros señaló que los que sufrieron las heridas más graves fueron los que ocupaban los asientos del lado izquierdo del vehículo.

El impacto fue brutal. La mayoría de las víctimas salieron despedidas por los cristales y fueron a parar al arcén, antes de que impactara el vehículo en el suelo. Todo apunta a que la rueda delantera izquierda reventó, ya que los agentes de atestados no encontraron ni rastro del neumático, que rozó a uno de los vehículos que circulaba en sentido contrario. A pesar del denso tráfico, no se cruzó otro vehículo con el autobús, lo que hubiera elevado el número de víctimas. El disco de control del autocar revelará más datos sobre la velocidad y otros pormenores del viaje. La Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana aseguró que la documentación del autocar estaba en regla y que había sido subcontratado por la empresa que transportaba a los viajeros del ferry de Almería hasta Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de agosto de 2008.

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