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Reportaje:

Animalario reinterpreta la zarzuela de Chueca

La compañía teatral sube a escena dos obras del compositor madrileño

Federico Chueca, quintaesencia de lo castizo y el más popular de los músicos de su tiempo, sube otra vez a escena y lo hace de la mano de Andrés Lima, director de Animalario, con una versión tan divertida y atrevida que seguro hubiera sido del agrado del compositor madrileño si no hubiera muerto hace ahora 100 años. El teatro de la Zarzuela de Madrid estrenó ayer un programa doble: El bateo, una obra que se representa con regularidad desde que se estrenó en 1901, y De Madrid a París, una pieza que compuso en 1889 para aprovechar el tirón de la Exposición Universal que se celebraba ese año en la capital francesa y que, tras el furor del momento, no había vuelto a subir a escena.

"Era tan popular que un día le robaron la cartera en el tranvía y cuando los rateros se dieron cuenta de que era Chueca se la devolvieron casi intacta, porque se quedaron con una fotografía suya", comenta María Luz González Peña, directora del Centro de Documentación y Archivo de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Ella es la responsable de las tres únicas partituras manuscritas que se conservan de Federico Chueca (Madrid, 1846-1908): El año pasado por agua, La Gran Vía y Cádiz, esta última del llamado género grande. El archivo de la SGAE guarda entre sus 10.000 títulos las 45 zarzuelas que compuso. "Cuando se habla de género chico o grande nos referimos a la duración de la obra, no a la calidad", aclara González Peña. En el chico las obras son de una hora y en el grande de dos.

"Chueca es un caso rarísimo de intuición a pesar de tener muy poca formación musical. Fue muy querido por todos y el único compositor no criticado", comenta Miguel Roa, director musical del programa con el que el teatro de la Zarzuela cierra la temporada el 20 de julio.

"Soy nuevo en la zarzuela, pero he trabajado el musical. Nuestra propuesta es un homenaje a la música de Chueca y a los entresijos del género. Para darle unidad a las dos obras planteamos un ensayo general, sin público y con la escenografía sin terminar. En El bateo, los artistas beben vino de verdad y las cosas van degenerando hasta que todo es un despropósito", explica Lima, que ha contado con parte de su equipo de Animalario como Roberto Álamo, Natalie Pinot, Luis Calero o la escenógrafa Beatriz San Juan.

Lima, quien consiguió el Max a la mejor obra teatral en 2007 con Marat-Sade, asegura que ha "revitalizado el texto" de ambas piezas. "Estoy convencido de que Chueca se inspiró en Valle-Inclán para El bateo. Es el bautizo de un niño en el que al supuesto padre le surgen dudas, parece el Otelo de Lavapiés y tiene mucho del Madrid canalla, cheli y divertido de principios del siglo XX. Mientras que De Madrid a París está entre el surrealismo y Tip y Coll, tiene un aire de music hall", explica Lima.

En la pieza inspirada en la Exposición de París incluye coreografías de Javier Latorre tan disparatadas como "una jota que bailan seis chicas en ropa interior, dos toreros y un señor de frac", comenta Latorre, quien ha mezclado estilos como el clásico español, el flamenco y los bailes étnicos africanos para ilustrar el batiburrillo que creó el compositor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de junio de 2008