Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La policía libera al empresario de Sanlúcar el día del pago del rescate

Un primo de Mariano Rajoy arrestado en Almonte, entre los nueve detenidos

Los GEO del Cuerpo Nacional de Policía liberaron en la madrugada de ayer en Almonte (Huelva) al empresario Rafael Ávila Tirado, que fue secuestrado el pasado día 2 en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). La policía había detenido hasta anoche a nueve personas, entre ellas Raúl Brey Ábalo, primo del líder del PP, Mariano Rajoy Brey. El arrestado es hermano de José Javier Brey, catedrático de Física Teórica de la Universidad de Sevilla, quien saltó a la fama cuando el presidente del PP le citó a fines del año pasado para cuestionar el cambio climático.

El empresario, dueño de una asesoría fiscal, estaba encadenado y vigilado -en un cubículo de dos metros cuadrados- por dos españoles, que fueron capturados. En total, la policía ha arrestado en Sevilla, Huelva y Madrid a nueve personas y espera detener en las próximas horas a otra más. Entre los arrestados está el presunto cabecilla de la organización, detenido en la capital hispalense. Todos los detenidos son españoles, alguno de ellos con antecedentes por secuestro.

Brey, según vecinos de Almonte, solía hacer ostentación de su parentesco con el líder del PP. En el pasado ha sido directivo de empresas relacionadas con la promoción inmobiliaria, negocios de hostelería y cafeterías y servicios financieros. En algunas de éstas ha ocupado cargos directivos Joaquín Rodríguez Puello, considerado el cabecilla de la banda. Según fuentes policiales, bajo esta identidad podría ocultarse en realidad Luis Miguel Rodríguez Pueyo, con antecedentes por estafa y condenado a un año de prisión por el caso Arny (prostitución masculina de menores).

Móvil

Los investigadores barajan que el móvil ha sido económico, debido a que algunos de los arrestados tenían deudas y atravesaban una mala situación. Presuntamente decidieron secuestrar a Ávila por ser muy conocido en la comarca por su trayectoria empresarial, con intereses en el sector de la construcción en Sanlúcar y Jerez, las gasolineras y el negocio vinatero.

La operación policial ha sido realizada por la Brigada Central contra la Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) y el Grupo de Secuestros y Extorsiones.

La familia Ávila había acordado con los captores pagar ayer, miércoles, dos millones de euros por la liberación del empresario. Inicialmente habían exigido 10 millones, pero esta cifra había sido rebajada por los delincuentes en el curso de las negociaciones mantenidas con un amigo de Ávila, residente en Madrid, que actuó como intermediario por expreso deseo de la víctima. Ayer mismo, la familia estaba a la espera de recibir una llamada en la que los secuestradores le iban a detallar la forma y el lugar donde deberían entregar el dinero.

El seguimiento a este intermediario fue la pista que sirvió a la Policía Judicial para llegar a la banda de secuestradores: esta persona solía recibir las llamadas de los delincuentes en una cabina de Madrid controlada por la policía.

El empresario fue secuestrado en Sanlúcar e introducido en un automóvil blanco en el que fue traslado a un lugar no precisado. Ávila fue sedado con tranquilizantes durante los 16 días de secuestro, aunque le alimentaron bien y no sufrió maltrato por parte de sus captores. Los cuatro primeros días estuvo atado de pies y manos, pero también vendado. A los pocos días fue cambiado al chalé de Almonte donde fue liberado ayer, según la policía.

José Manuel Ávila, hermano de la víctima, ha explicado que los criminales le amenazaron advirtiéndole: "Como se entere la policía, despídete de él y no le volvéis a ver. Además, mataremos a alguien más de vuestra familia". Durante dos semanas, enviaron varias cartas a la familia cuyo contenido no ha trascendido, La pesadilla finalizó ayer con el reencuentro familiar tras el traslado de Ávila a un centro sanitario para conocer su estado físico y psicológico. "No ha dicho nada. Sólo nos abrazamos y lloraba".

"Fardaba de su primo Mariano"

El detenido Raúl Brey Ábalo residía sólo un par de semanas al año en su chalé de Almonte (Huelva), donde mantuvo al empresario secuestrado. Era discreto, apenas se relacionaba con sus vecinos y sólo abandonaba su finca El Retorno para hacer compras en la gasolinera cercana. "No bromeaba. A veces fardaba de su primo, Mariano Rajoy, pero en general su actitud era de una persona culta y que imponía por su forma de hablar", describió el empleado Miguel Ángel Brazo.

Brey, de complexión fuerte y unos 60 años, según describen los vecinos, solía acudir acompañado de jóvenes, a los que permitía pagar con su tarjeta tras autorizarlo por teléfono. Otro trabajador de la gasolinera añadió ayer: "Siempre hemos pensado que algo se cocía ahí, pero como nadie se había quejado nunca...".

"Brey llamaba la atención entre la clientela por su elegancia", relata la camarera de uno de los restaurantes cercanos en esta tranquila zona, a sólo diez kilómetros de la aldea de El Rocío. Brey mantenía las distancias con sus vecinos. Cristóbal Maraver, campesino que cultiva las tierras que lindan con el chalé, nunca le conoció.

En el momento del asalto, a las 2.15, el empresario secuestrado se encontraba durmiendo. Encadenado en una caseta situada en la parte trasera del chalé, sólo podía sentarse en un viejo colchón. Ante la repentina presencia policial, el empresario se mostró conmocionado, pero a continuación no cesó de dar las gracias, según relataron los agentes. Al mediodía de ayer, en la parte trasera de la casa destacaba la puerta del garaje destrozada en el asalto policial. Tras la madrugadora sorpresa, la finca, rodeada de cámaras y vigilada por perros de presa, respiraba calma.

Mientras, la familia se reunió en la casa de los padres del empresario en Sanlúcar, Villa Rosa, para celebrar su ansiada llegada después de 16 días de angustia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de junio de 2008

Más información