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Reportaje:Gran Premio de Mónaco de F-1

La más cruel pesadilla del pianista

Sutil fue embestido por Raikkonen cuando iba cuarto con el coche más flojo, un Force India

El piano de Adrián Sutil aún tiembla. Este instrumento es el encargado de rebajar la tensión al piloto alemán de Force India, de 24 años, cuando las cosas van mal en las carreras, una circunstancia muy habitual tratándose del peor equipo de la Fórmula 1. Sin embargo, en una temporada gris -sólo había terminado en Bahrein y Turquía-, los astros parecían haberse alineado ayer, en Mónaco, para ofrecer a Sutil la oportunidad de destacar más allá de las limitaciones que tiene el hecho de competir a bordo de un potro salvaje, pero lento e inestable.

Todo iba saliendo a pedir de boca y Sutil giraba cuarto, ¡por detrás del Ferrari de Felipe Massa!, cuando faltaban siete minutos para el final. Fue entonces, en la 67ª vuelta, cuando la miseria se subió a su coche y el sueño que vivía acabó por convertirse en la más cruel pesadilla que nunca habría imaginado.

"No me lo puedo creer. Es como sufrir un paro cardiaco", se quejó el alemán

Ni el peor concierto de sus tiempos de aprendiz de músico le resultó tan amargo

Ni el peor de los conciertos en sus tiempos de aprendiz de pianista le resultó tan amargo como el desenlace de la carrera. Tras el reagrupamiento que produjo el coche de seguridad cuando interrumpió la carrera por última vez (61ª vuelta), Sutil viajaba con el Ferrari de Kimi Raikkonen pegado a sus talones. Al reemprenderse la marcha, Raikkonen se lanzó a por él, consciente de la superioridad mecánica de su coche. El podio era posible para ambos hasta que un error del finlandés volador, ayer más volador que nunca, arrasó con todo. Al abordar la frenada anterior a la chicane, el coche del campeón tuvo problemas al frenar. Culetazos de un lado para otro y volantazos del conductor para tratar de controlarlo. Todas las maniobras fueron inútiles, al extremo de que el bólido de il cavallino rampante se echó encima del Force India y lo embistió por detrás.

Raikkonen afrontó la frenada como un elefante en una cacharrería en el último despropósito de una carrera para olvidar: Hamilton le adelantó en la salida, fue penalizado con una pasada por boxes porque su coche no tenía las ruedas colocadas tres minutos antes de comenzar y sufrió una salida de pista al irse recto en la curva de Santa Devota.

Tras el choque, los dos implicados enfilaron los talleres para que los mecánicos trataran de reparar los daños. Lo consiguieron los de Ferrari, que sólo tuvieron que reemplazar el morro del F2008, pero no los de Force India, ya que Raikkonen se había cargado la suspensión trasera del vehículo. Tras golpear el volante varias veces, Sutil se apoyó en una de las mesas de trabajo de los mecánicos, recluyó la cabeza debajo de los brazos y se echó a llorar.

"Es que no me lo puedo creer", repetía. "Todo estaba ya tan cerrado... Es como sufrir un paro cardiaco, como un sueño que acaba por convertirse en una pesadilla. Ha sido un auténtico shock", reconoció Sutil, que evitó ensañarse con Raikkonen y se limitó a explicar lo sucedido. "Después del último safety car, Kimi ha tenido un problema con los frenos y se ha lanzado contra mí por detrás", relató el alemán, convencido de que su estrategia, a una única parada en boxes, había sido un acierto. "Todo parecía apuntar hacia el podio. He llorado, claro, porque en ese momento mi adrenalina estaba a tope. Aunque estoy contento por lo que he conseguido y por lo que ha hecho el equipo", cerró Sutil, que fue consolado por todos los miembros de su equipo.

"Adrián estaba yendo muy rápido porque había acertado en su estrategia", le piropeó Mike Gascoyne, el director técnico de Force India. "En el momento en el que ha aparecido el coche de seguridad, tenía una ventaja bastante considerable respecto a Raikkonen, que circulaba quinto", ahondó Gascoyne, que certificó el motivo mecánico que impidió a su piloto reincorporarse. "El choque rompió la suspensión trasera y se acabó. Así es la vida. Pero, si lo hemos hecho una vez, estoy convencido de que podremos repetirlo", resolvió el técnico, mucho más optimista que el propietario del equipo. "Es el peor momento de mi carrera en las competiciones de motor", aseguró Vijay Mallya; "para nosotros, terminar entre los cinco primeros en Mónaco era un sueño. Y todo se ha esfumado siete minutos antes de tiempo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de mayo de 2008