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Reportaje:Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1

Alonso se acoge a la lluvia

Las previsiones apuntan a una carrera pasada por agua y el español cree que, con la pista mojada, podría aspirar al podio

La lluvia apareció ayer por primera vez en este Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1. Fue sólo un chaparrón que dejó la pista mojada al final de la sesión matinal de entrenamientos. Por la tarde, la cronometrada se disputó en seco. Y en estas condiciones Ferrari demostró poseer los mejores coches del paddock. Felipe Massa y Kimi Raikkonen coparon la primera línea, seguidos de los McLaren de Lewis Hamilton y Heikki Kovalainen. Desde 2000, con Michael Schumacher, no lograba un Ferrari la pole en el Principado. Fernando Alonso fue séptimo, por detrás de Robert Kubica (BMW) y Nico Rosberg (Williams).

Sin embargo, hubo un signo diferencial que pudo constatar Alonso cuando corrió con la pista mojada: su R28 funcionaba muy bien. El español logró el mejor tiempo, casi un segundo menos que los Ferrari. ¿Fue significativo? Probablemente, sí. Porque las previsiones de lluvia durante la carrera de hoy que posee Renault se acercan al 70% de posibilidades. Y todos los equipos están convencidos de que la carrera estará pasada por agua, algo que no ocurre desde 1997. "Si fuera así, creo que tendría alguna opción de subir al podio", afirmó ayer Alonso.

Si la lluvia no aparece, las posibilidades de que el asturiano supere su séptima posición en la parrilla de salida son realmente pocas. El circuito de Montecarlo no permite adelantar y hay que controlarse mucho en el arranque porque en la primera curva se crea un embudo fenomenal y el riesgo de accidentes es muy elevado.

Pero, si llueve, arrancar séptimo no está nada mal. "Te permite evitar en gran parte la estela de agua de los coches que te preceden y tienes a los de delante, que están en posiciones de podio, a tiro. Sin embargo, el agua nos complica mucho la carrera a todos. Se abre no sólo para mí: habrá accidentes, abandonos, aparecerá el safety car. Y todo será más complicado sin las ayudas electrónicas", comenta Alonso.

Lo que no facilitaría la lluvia serían los adelantamientos. En mojado, pasar a un rival se convierte en una proeza porque los pilotos no pueden acercarse excesivamente al coche que les precede por la pérdida de visibilidad. "No obstante, si estás muy atento y no cometes errores, puedes aprovecharte de los hipotéticos fallos de los demás", explica Alonso; "si llueve, se abrirá una ventana que en seco estaría cerrada".

En las condiciones mecánicas en las que debe competir Alonso este año, pensar en el podio es un sueño para él. Sin embargo, puede permitirse el lujo de arriesgarse a tope. "Puedo apurar más porque la hipotética pérdida no es tan importante como cuando luchas por el título", confiesa Alonso. "Ayer, cuando salí en la Q3 puse el último par de neumáticos y salí a dar la vuelta de mi vida. 'Si toco un guardarraíl saldré el 15º y ya está', me dije. Eso no podía hacerlo la temporada pasada", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008