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Crónica:

"Estoy emocionado"

Nadal vence a Djokovic y jugará la final de Hamburgo ante Federer

El maravilloso espectáculo que ayer ofrecieron Rafael Nadal y Novak Djokovic quedó inmortalizado por un último juego impresionante, el mejor reflejo de la lucha de voluntades que fue su partido de semifinales del torneo de Hamburgo: duró más de 15 minutos. Nadal tuvo cinco puntos de partido. Djokovic, cuatro bolas para romperle el saque. Igualaron a 40 ocho veces. Disputaron 22 puntos. Y sólo después de todo eso, tras una tarde digna de los paladares más exigentes, se impuso el español (7-5, 2-6 y 6-2). Nadal llegará a Roland Garros, que arranca el 25 de mayo, como número dos. Hoy, en la final (15.00, Teledeporte), puede vengar ante Roger Federer la derrota que el año pasado puso fin a su racha de 81 victorias seguidas sobre arcilla.

"Estoy emocionado", dijo el mallorquín ante las cámaras de TVE. "Ha sido durísimo. No podía hacer nada [en el primer set], me venían por todos los lados. En el tercer set he estado muy bien de cabeza, con muchas bolas de break en contra. Djokovic ha demostrado lo gran jugador que es", continuó. "Todo el mundo entiende que este hombre va a ser número uno y que este año me va a pasar. Me hacía ilusión llegar a Roland Garros como número dos".

Para cuando Nadal llegó al partido, perdía 3-0 y 15-40. En frente, el ciclón Djokovic. Y contra el ciclón, tormenta. El partido no tuvo descanso. No importó quien tuviera el saque, la ventaja o la iniciativa. Que la pista hubiera sido cubierta contra la lluvia. O que en juego estuviera el número dos. Los dos tenistas discutieron siempre: Nadal se enfrentó a 19 bolas de break y sólo concedió cuatro. Djokovic venció el segundo set tras superar pelotas de ruptura en sus dos primeros servicios. Y los dos tenistas contrapusieron estilos tan opuestos que cuando mezclaron pintaron un cuadro inolvidable. Nadal se ancló en la línea de fondo. Y Djokovic, que nunca pasó por ser un atleta, apostó por lo único que podía darle la victoria: los puntos cortos. El partido rápido. La red, que visitó más de 40 veces. Y la contundencia de su derecha para intentar acabar la faena a ritmo de discoteca. Cuando el español se hizo con la primera manga y le obligó a buscar la tercera, perdió el partido. Nunca se dio por enterado.

El partido duró más de tres horas. Demasiado para Djokovic. Mucho para Nadal, que hoy se las ve con Federer, vencedor cuatro veces en Hamburgo. No es casualidad. Las condiciones de juego -la humedad apelmaza la arcilla, agranda la bola y perjudica el efecto liftado de sus rivales-, le favorecen.

"Aquí", reconoció Nadal, "la pelota no se levanta tanto y me cuesta encontrarle el revés. Será dificilísimo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de mayo de 2008