Reportaje:36ª jornada de Liga

Un técnico y dos destinos

Marcelino puede convertir al Racing en equipo europeo frente al Sevilla, que quiere contratarle

Tres puntos y un tropiezo del Mallorca (actualmente a seis) separan al Racing de Marcelino de llegar, por primera vez en sus 95 años de historia, a una competición europea. Acostumbrado a la medianía, el conjunto que jamás ha alcanzado una final -esta temporada el Getafe lo echó en la Copa del Rey a un solo paso- ve en Europa un conjuro para acabar con su larga carrera de trotón de fondo, encadenando permanencia tras permanencia. Y el cumplimiento del oráculo lanzado por el presidente, Francisco Pernía, a su llegada: "Vamos a pelear con los grandes".

El ejemplo que no se cansaba de poner el máximo dirigente de la entidad cántabra era el Sevilla, conjunto de angustias pretéritas e impecable presente. Hoy, en El Sardinero, la carga de lo sentimental podría ser un lastre para los de Marcelino, aunque el verdadero conflicto está en el conflicto de intereses de ambos conjuntos. Ambos pelean por respirar en el mismo espacio. Y por el hombre que debe guiar su futuro. Marcelino, de impecable trayectoria y brillante temporada, ejerce de mudo en un mundo de gritones. Su salida del Racing parece cercana. Su posible destino, el Sevilla. El mismo rival que hoy, en caso de derrota, puede condenarse a olvidar la Liga de Campeones, ya complicada, y centrarse en la UEFA.

El técnico asturiano ha ejercido siempre de mudo en el banquillo. No parece saber nada, sólo piensa en vencer. Su estilo de juego también es sobrio, férreo, repetitivo hasta el hartazgo en los entrenamientos y austero. Un patrón que funciona. El Sevilla parece que quiere dejar exuberancias pasadas y apostar por el mecanicismo. Su actual responsable, Manolo Jiménez, apuesta por un sistema más aguerrido e irregular. De la brillantez arropada por sus estrellas a la filfa, según cada partido. Además, la personalidad del sevillano es volcánica, charlatana y bravucona. Ayer lo demostró cuando pusieron su destino en las manos de Marcelino. "Ojalá nos saludemos y se repita el resultado de la primera vuelta

[4-1, en el Sánchez Pizjuán], pero va a ser difícil. El entrenador del Sevilla soy yo", espetó Jiménez. De momento, hoy ambos pelearán por Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 07 de mayo de 2008.

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