Reportaje:Vuelta de los cuartos de la Liga de Campeones

El aprendiz de extremo

Desplazado por Bojan, Eto'o asume con disciplina jugar en la banda derecha

Frank Rijkaard ha escogido. Sin Messi, que de los 47 partidos que lleva el Barcelona ha comenzado 31 pegado a la banda derecha -todos los que ha jugado menos uno-, el técnico se ha visto obligado a improvisar un sustituto porque no ha renunciado a un estilo al que hoy vuelve a ser fiel. "Hemos de buscar el juego directo, presionar un poco más, enseñar que hay una salida... Si usamos nuestro estilo, para nosotros es más fácil porque estamos más acostumbrados", explicó ayer.

Ha probado Rijkaard a Bojan más que a Giovani y, al final, le toca a Eto'o ensanchar el campo, buscar el desborde por la banda derecha, porque prefiere al canterano de 9. Así que Eto'o pisa la cal y, mientras se muerde la lengua, aprende a jugar de extremo. "No creo que esté enfadado", advierte Rijkaard; "me lo habría dicho". "Lo está haciendo muy bien. Ha tenido mucho rendimiento. Ha marcado goles importantes. Ha dado asistencias. Estoy contento. Es un gran jugador", sostiene. "Estamos muy contentos con Samu", le secunda Txiki Begiristain.

"Lo está haciendo muy bien y ha logrado goles importantes", le elogia Rijkaard

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Eto'o no lo dice, pero sufre porque extraña la posición. "En la banda siempre nos ha dado mucha profundidad", apunta Eusebio recordando que en temporadas anteriores se escoraba con frecuencia a la izquierda. Pero Eto'o juega ahora a pie cambiado, lo que complica su llegada a gol. Además, tiene un gemelo "que echa humo", según recuerda después de cada partido.

En el último, contra el Getafe, jugó 45 minutos y mandó una pelota al palo. Vivió la segunda parte sentado al lado del banquillo, rezando. "Fue un cambio como otro cualquiera", justificó el técnico. Maldita la gracia que le hace vivir alejado de la portería.

"Hermano, el equipo lo necesita", asume Eto'o sin queja. Podría reivindicarse como ariete. Nadie aporta tanto cara al gol como él: lleva 14 tantos en 20 partidos, estadística no superada en el vestuario azulgrana. Una máquina. "Entrando por la banda también está metiendo goles", asumen los técnicos.

Eto'o, que ha vivido en el ojo del huracán desde que llegó, condenado a sentirse bajo sospecha por la fama que le precedía y que le señalaba como caprichoso y egoísta en exceso, afronta ahora un momento complicado, relegado al lateral por la presencia de Bojan. "Eto'o ha dado al Barça más goles que problemas", resaltan en la directiva. Y, aunque se haya lesionado dos veces y en una ocasión se le calentara la boca en Vilafranca del Penedés, los números le avalan en el campo y de su profesionalidad ya no se duda.

Silencioso durante la semana, la presencia de Eto'o en el grupo crece a medida que se acerca el partido. "Es un líder", dice de él Gregorio Manzano, que le conoce del Mallorca. Será por eso que, cuando el equipo se junta sobre el césped antes de los partidos, es él quien habla en medio del corro, quien lanza la arenga. "Le gusta sentirse importante", le reconocen los compañeros, que han aprendido a darle el balón como le gusta. "Siempre hace más daño si le entregas la pelota en largo que en corto", comenta Xavi. "Contagia ganas", añade Iniesta. "Profundidad", reclama Rijkaard a los dos volantes.

Y Eto'o, obediente, asume el papel de aprendiz de extremo, pisa la cal y busca el gol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 08 de abril de 2008.

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