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Madrazo neutraliza gracias al EPK un intento de quitarle la dirección de EB

Crece el desacuerdo interno por la permanencia en el Gobierno

El coordinador general de Exker Batua, Javier Madrazo, salvó el lunes pasado, gracias a un acuerdo con los representantes del Partido Comunista de Euskadi (EPK) en la organización, una propuesta de reprobación y de constitución de una dirección transitoria hasta la VII asamblea, que se celebrará privisiblemente en junio. Una parte de la mayoría que le apoyaba hasta ahora, la representada por el parlamentario Óscar Matute, abandonó a Madrazo en esa reunión de la presidencia (comisión ejecutiva).

El Consejo Político decide el lunes la fecha de la asamblea general

Tres de los diez integrantes de su mayoría abandonan a Madrazo

Fuentes no oficiales de Ezker Batua explicaron ayer a este periódico que el EPK se descolgó a última hora de un acuerdo que habría alcanzado con las corrientes EPA (Encuentro Plural Alternativo, representada por Andoni Basterra), Batzen (encabezada por Óscar Matute) y los críticos de Guipúzcoa (Duñike Arrizabalaga) para conformar una nueva mayoría.

La secretaria general del EPK, Isabel Salud, negó sin embargo la existencia de ese acuerdo, del que según las otras fuentes, esa organización se habría apeado en la misma mañana del lunes, antes de la reunión de la Presidencia. Salud sí admitió, en cambio, haber alcanzado un "acuerdo de bases" con Javier Madrazo, al que ha estado históricamente enfrentado su partido, "para realizar una asamblea ordenada y alejada de la crispación".

Detrás de este intento, en principio desactivado, a la espera de la reunión del Consejo Político que EB celebrará el lunes, está el cuestionamiento de la política de alianzas y de la permanencia en el Gobierno con el PNV y EA. De haberse incluido los tres representantes de EPK en la presidencia de EB en el acuerdo, Madrazo habría perdido la votación. Sus promotores intentan ahora que se someta a debate en el Consejo Político el lunes, pero fuentes de la mayoría que apoya a Madrazo aseguraron que no se hará, "porque no está en el orden del día".

El Consejo Político fijará la fecha de la VII Asamblea y el sistema de elección de los delegados. Este órgano está integrado por 83 miembros, de los que, en el caso de que el EPK recondujera su posición, los detractores de Madrazo reunirían la mayoría absoluta. Sin la participación de este partido, la iniciativa quedará neutralizada.

Las fuentes consultadas apelaron al ascendiente del PCE sobre su organización vasca, y al "gran daño" que la política de EB en Euskadi habría infligido a IU en el conjunto de España. El secretario de organización del PCE, Férnando Sánchez, invocó la condición de organización federal de su partido para no pronunciarse. "El EPK toma las decisiones que considera oportunas en el ámbito de su competencia", señaló. También el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares indicó que la cuestión nuclear de las diferencias, la continuidad o no en el Gobierno vasco, deberá decidirse en Ezker Batua.

El Comité Nacional del EPK aprobó el domingo pasado una valoración de las elecciones en la que señala que "la subordinación a las políticas nacionalistas del PNV ha desdibujado el papel de Ezker Batua como defensora de la pluralidad de identidades de un modelo federal de Estado" y censura "las hipotecas del pacto de gobierno" con el PNV y EA.

Sin embargo, ese órgano decidió también cerrar filas en torno a Madrazo de cara al proceso asambleario. Su respuesta, señala el documento, "ha sido positiva" e incluye la voluntad de trabajar espacios políticos de unidad, con acuerdos políticos y organizativos, y de incorporar al EPK a la gestión futura de EB.

Madrazo declinó realizar cualquier valoración e idéntica negativa observó Óscar Matute.Fuentes del sector oficial dieron por seguro que el EPK no se reenganchará en el Consejo Político del lunes a la iniciativa.

Pese a conocer desde la mañana del lunes el descuelgue de ese partido, los promotores de esa frustrada nueva mayoría no renunciaron a someter a votación su propuesta. "Sólo realizaremos una asamblea razonablemente abierta, plural y participativa, en un proceso en el que ninguna de las sensibilidades de EB-Berdeak pueda ostentar, como hasta ahora ha sucedido, todos los poderes internos y externos", reza el texto que resultó derrotado gracias al alineamiento de dos de los tres representantes de EPK con Madrazo. El tercero, en desacuerdo con sus compañeros, se abstuvo. Igual postura mantuvieron finalmente los tres representantes del sector de Óscar Matute, incluido él mismo, al ver que la iniciativa no prosperaría.

De los 16 miembros de la presidencia de EB siguen afectos al coordinador general siete: Serafin Llamas, Mikel Arana, Nerea Gálvez Lavín, José Ferrera Acuña y los coordinadores territoriales Igor Irigoien (Vizcaya), Antton Karrera (Guipúzcoa) y José Miguel Fernández (Álava), aunque éste último no asistió a la reunión y, por tanto, no se ha pronunciado. A ellos hay que sumar ahora dos de los tres de EPK, Andrés Díez Timofeva, y Carmen Martiarena, mientras la tercera, Amaia Martínez, discrepa. Ellos compensarían ahora la pérdida de Óscar Matute, Ander Rodríguez y Beatriz García Gallastegi (Batzen), que se sumarían en la posicion crítica a los representantes de EPA, Andoni Basterra y Mikel Labeaga. En el Consejo Político presentarán fechas y normas alternativas para el proceso congresual, además de pedir que el máximo órgano entre asambleas vote también su propuesta de dirección transitoria.

Suma y sigue en la devaluación del tripartito

"Estamos atados a un cadáver". Con esa cruda frase resumía ayer la situación de EB uno de los partidarios de abandonar el Gobierno, para que la organización pueda afrontar las próximas elecciones autonómicas libre de hipotecas y con un período mínimo de distancia y desmarque de la alianza tripartita y de la propuesta del lehendakari.

La exteriorización de la guerra abierta en EB entre los partidarios de romper el pacto con el PNV y EA es también una muestra más de la debilidad de la fórmula tripartita. Antes la han puesto en cuestión los propios acuerdos del PNV con el PSOE en Madrid y con el PSE en Euskadi y su insuficiencia para resolver la gobernabilidad municipal y foral, que ha facilitado otros pactos entre peneuvistas y socialistas.

Incluso fuentes cercanas a la mayoría de Madrazo en EB dan por hecho el fin próximo de su ciclo. En todo caso, se apunta, debe ser la nueva dirección, la que salga de la asamblea de junio, la que decida si seguir en el Gobierno o no. Y esa dirección, que se va a elegir inmediatamente antes del verano, no estará en condiciones de plantear el debate hasta pasadas las vacaciones.

En realidad, EB no tiene siquiera el tiempo que los críticos a Madrazo pretenden buscar, porque para esa fecha puede incluso estar disuelto, o a punto de disolverse, el Parlamento. Es una variable que los promotores del intento de nueva mayoría en EB no quieren contemplar: "No depende de nosotros, así que hay que actuar al margen de ese elemento que no controlamos", dicen.

La cuestión es que el lehendakari tiene, independientemente incluso de la reconducción de su propuesta y de la consulta, cada vez menos margen para agotar la legislatura, aunque a su partido le conviniera, para alejar las elecciones de los malos resultados de marzo. En adelante, todo dará la sensación de agónico, se reconoce incluso en medios del Gobierno, recurriendo a otra cruda imagen: la del boxeador que sigue en el ring pero deseoso ya de tirar la toalla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de abril de 2008

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