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Los expertos prevén que en 2009 la economía se frene aún más

El PIB crecería un 2,1% y el empleo un 1%, la tasa más baja desde la recesión

Alejandro Bolaños

Los análisis de la prensa internacional previos a las elecciones generales del 9 de marzo coincidían al destacar que al triunfo electoral le acompañaría un regalo envenenado: una situación económica bien distinta al periodo de notable crecimiento que se ha vivido en los últimos 15 años. Los expertos españoles que realizan informes periódicos sobre la evolución económica coinciden ahora en que el frenazo será este año más brusco de lo previsto. Y en que el crecimiento será todavía más débil en 2009.

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Los 14 principales servicios de estudios, centros universitarios y analistas vuelven a revisar a la baja su estimación de crecimiento del PIB para 2008, que se queda, de promedio, en el 2,5%, frente al 3,8% que registró la economía española el año pasado. Pero lo más llamativo de la información recopilada y difundida ayer por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) es que incluye el primer vaticinio para 2009. Y el punto de partida es poco alentador: los expertos apuntan a un crecimiento del 2,1%, el más bajo desde 1994.

Los analistas internacionales creen que el enfriamiento de la economía española durará varios años más y algunos, como los de la agencia de calificación financiera Standard & Poor's, lo extienden hasta 2015 y avisan del riesgo de recesión. "Es muy difícil saber hasta cuándo seguirá la desaceleración", puntualiza María Jesús Fernández, del gabinete de análisis de Funcas. A la falta de precisión de cualquier vaticinio a más de dos años vista, se suma esta vez la "enorme incertidumbre" que generan dos cuestiones: el impacto definitivo de la crisis financiera internacional y, en el caso de España, cómo de duro será el ajuste en el sector de la construcción.

Porque en lo que no tienen dudas los analistas, españoles y extranjeros, es en cuáles son las razones de la ralentización. "Hay una fuerte caída de la actividad de la construcción, y el crecimiento del consumo es cada vez menor", sintetiza Fernández. Precisamente, el consumo de las familias (que equivale al 55% del PIB) y la inversión en viviendas han sido las palancas que han impulsado el crecimiento económico español en el último lustro.

Las nuevas previsiones para 2009 reflejan bien a las claras el deterioro de ambos indicadores. El consumo, según las cuentas de los expertos, crecería por debajo del 2%, una tasa que siempre se había superado en los últimos 15 años. Y la inversión en obra civil y en edificios no residenciales (oficinas, centros comerciales) no podrá compensar el notable retroceso en viviendas, de modo que la inversión en todo el sector caerá casi un 1% el próximo año.

Repunte del paro

"El ajuste en la construcción será muy duro, la duda está en si el resto de los sectores aguantará", señala Carlos Maravall, de Analistas Financieros Internacionales. El sector más pujante en los últimos años, ha sido también en el que más ha crecido el empleo. Y su rápido deterioro tiene ya, según Maravall, un reflejo directo en el mercado laboral: "La desaceleración en el empleo suele producirse después de que se frene el crecimiento, pero esta vez parece que se está anticipando. Será importante saber si sólo se debe a la construcción".

Según los expertos, la economía española sólo generará un 1,6% más de empleos (puestos de trabajo a tiempo completo) en 2008 y apenas un 1% más en 2009, muy lejos de los crecimientos de los últimos años. Si se confirma el pronóstico, será la tasa más débil desde 1994, el año en el que la economía española salió de su última recesión. Y la tasa de paro repuntaría hasta situarse en el 9,5%, lo que echaría por tierra buena parte del avance de la última legislatura.

El superávit público apenas sobrevivirá a la ralentización

Pedro Solbes, el vicepresidente económico en funciones y candidato indiscutido al cargo en la nueva legislatura, se define como un defensor acérrimo del superávit en las cuentas públicas. En la campaña electoral, Solbes insistió en que el excedente generado en los últimos años daba margen al Gobierno para actuar y en que había que dejar trabajar "a los estabilizadores automáticos". Un ajuste que, según las estimaciones recopiladas por la Fundación de Cajas de Ahorros, dejará el superávit en un escuálido 0,3% del PIB en 2009, frente al 2,2% récord con el que cerró 2007.

La debilidad del crecimiento económico se dejará sentir a ambos lados del apunte contable. Los ingresos públicos crecerán menos al resentirse la recaudación de los impuestos y las cotizaciones sociales, mientras que los gastos públicos aumentarán en mayor medida, por el pago de prestaciones sociales derivadas del repunte previsto en el paro. El juego de los estabilizadores automáticos puede verse distorsionado si la ralentización obliga al Gobierno a emprender una política de gasto más expansiva, aprovechando el margen que le otorga el bajo nivel de deuda pública, que ronda el 35%.

La desaceleración, sin embargo, debería tener un efecto positivo en el desequilibrado sector exterior. La pérdida de pulso del consumo llevará a un recorte de las importaciones, mientras las exportaciones mantienen el tipo gracias a que en las economías europeas, principales clientes de España, el deterioro es moderado. Aún así, los expertos creen que el déficit exterior seguirá por encima del 9% del PIB el próximo año.

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