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CARTAS AL DIRECTOR

A vueltas con el IPC

Vélez Blanco, Almería

El significado del dato del IPC todo el mundo sabe que representa la variación entre subidas y bajadas de precios de un conjunto de elementos (servicios, alimentos, materiales y productos, etcétera) que nos sirve para identificar su evolución, respecto de unas fechas con otras. Esta evolución nos marca también decisiones futuras que afectarán a la situación económica del país y a los ciudadanos en general. Su forma de determinación -total o subyacente- establece unos comparativos sobre cuya "composición" la Administración no siempre puede decidir y, por tanto, no puede ejercer medidas correctoras o incentivadoras. Tales son, entre otros, los productos petrolíferos o el tabaco, por los que nuestro país no es conocido como productor.

Es por ello que, para poder enjuiciar correctamente la actuación del Gobierno -su buena o mala gestión en el mantenimiento de la estabilidad de los precios- y que se pudieran determinar los incrementos repercutibles, debería trabajarse sobre unos índices de precios no dependientes, porque, como bien señalaba Ángel Laborda en un reciente análisis en EL PAÍS, no hay derecho, ya que los comportamientos que determinan la subida del IPC no tienen justificación. Las repercusiones de su toma en consideración actual sólo perjudican a los que tienen menos capacidad adquisitiva, los empleados: los trabajadores que no disponen de "un margen de beneficios" para usarlo como colchón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de marzo de 2008