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Reportaje:

En busca del 'star system' gallego

Los protagonistas de 'Pradolongo' promocionan la película en asociaciones e institutos

Veinte años después de Sempre Xonxa, el primer largometraje en gallego, el audiovisual en Galicia "está preparado" para hacer películas de factoría cien por cien autóctona que son "exportables". "Hay historias buenas que contar, paisajes impresionantes y ahora hay que buscar un star system gallego, si queremos vender nuestras películas, tener una industria del cine como los demás, nuestro valor son los actores y actrices", afirma rotundo Ignacio Vilar.

Es el director de Pradolongo, la última película íntegramente gallega que se estrena mañana en A Rúa (Ourense). Y convencido de la necesidad de crear ese star system galaico, Vilar se llevará de gira de promoción, durante mes y medio, por institutos, asociaciones vecinales y sociales de toda Galicia a los tres jóvenes protagonistas de ese largometraje rodado en gallego en Valdeorras, la comarca orensana de la pizarra y espectaculares paisajes como en el alto de Pena Trevinca, a más de 2.000 metros de altura, o la pequeña aldea "de película" de Robledo, en Vilamartín.

El 'casting' buscó en Ourense a jóvenes que hablasen gallego a diario

El largometraje prueba suerte en festivales internacionales

Pradolongo, que cuenta la historia de amistad, amor entrecruzado y relación con la naturaleza y el medio rural de tres chavales que acaban de cumplir 18 años, "se pudo rodar gracias a la gente", los vecinos de Valdeorras que se volcaron con el equipo de Ignacio Vilar y su productora pontevedresa Vía Láctea Films. El cineasta confía en que la película tendrá éxito si sus actores se acercan personalmente al público, charlan con él y se hacen familiares y reales.

"Eso anima a ir al cine". La fórmula funciona, como comprobaron la semana pasada en institutos y colegios de Valdeorras. A Rubén Riós (Riós, 1980), el fotogénico actor de la serie de TVG Libro de familia y coprotagonista de Pradolongo, se le arremolinan allí donde va las adolescentes y también las no tan jóvenes. "Ya le consideran como el nuevo Marlon Brando gallego", cuenta Vilar, quien recuerda esperas de una hora en cada centro para que el joven acabara de firmar autógrafos.

"Provoca entusiasmo y también hay una enorme curiosidad por preguntarles a los actores como rodaron las escenas sentimentales". Ni a Riós ni a Tamara Canosa (A Coruña, 1983), experimentada actriz que debuta como protagonista en Pradolongo, hubo que explicarles los trucos para retozar en la gran pantalla.

Roberto Porto, un estudiante de O Barco que se estrena en esto del cine como coprotagonista, sí tuvo que aprender durante el rodaje, cómo abrazar y darse el lote en la ficción con la mayor naturalidad posible. Porto, hijo del dueño de una cantera de pizarra en la realidad y en la ficción, Cristina Rodríguez y Laura Álvarez, también debutantes en esta película, fueron descubiertos por Vilar durante los casting por institutos de la provincia de Ourense en busca de jóvenes gallegohablantes.

Los seleccionados tuvieron que someterse a un curso de actuación, de cuatro horas diarias durante seis meses, para participar en el rodaje. Y es que el director, natural de Petín, preparó a conciencia su largometraje para hacerlo creíble. Durante un año, Ignacio Vilar estuvo conviviendo con jóvenes, "saliendo de marcha con ellos, charlando mucho", para construir el guión de una película que habla de las difíciles relaciones cuando se cruza la frontera de la adolescencia hacia la vida adulta.

Pero Pradolongo, rodada por un equipo casi al 100% gallego, también tiene en común con Sempre Xonxa la pretensión de mostrar que "la aldea sigue viva en Galicia, como parte de su identidad". Con ese objetivo, Vilar incluso hizo aprender a los actores el "gallego de Valdeorras", con sus acentos, gheadas, y sus versiones distintas dependiendo de si es de la villa de O Barco, donde se dice verdade, o de la aldea que pronuncia verdai. Todo en Pradolongo es made in Galicia.

Una denominación de origen que no impide que la historia sea exportada porque su trama es "gallega pero universal y podría ocurrir aquí, en China o en Estados Unidos", destaca Vilar. "Si ganó el Festival de Cannes una película rumana, un país con menos población que Galicia, ¿por qué no puede hacerlo una en versión original en gallego subtitulada?". El último largometraje galaico prueba suerte en los festivales más importantes de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de marzo de 2008