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Entrevista:TROTAMUNDOS | PROPUESTAS

'Cultura tren'

Al actor barcelonés, que tiene en cartel la película Km. 31, le encanta viajar y confiesa que últimamente se ha aburguesado un poco.

¿Era más aventurero antes?

Desde luego. Recuerdo con mucho cariño hacer rutas Interrail por Italia, Grecia, Turquía, Austria, Hungía... La cultura tren es apasionante.

¿La cultura tren?

Sí, el arte de sobrevivir cinco amigos sin un duro. Por ejemplo, dormir en los trenes en lugar de en un hotel.

¿Ni un solo hotel?

Por lo general, no. Lo peor que llegamos a hacer fue en Turquía. Nos metimos tres a dormir en el baño, de lo llenos que iban los vagones. Entonces empezó a salir un líquido extraño del lavabo y...

Casi mejor que no siga.

El resto se lo imagina; empezamos a gritar del asco y salimos del baño a trompicones.

Y sin un duro, ¿qué comían?En uno de los viajes vino un amigo que trabajaba en La Piara, y se trajo el lote entero que le dieron por Navidad. Cayó hasta el paté de anchoas.

¿Se ve capaz de algo así hoy?No he vuelto a probar los patés desde 1990. Ahora me va más el foie.

Sí que se ha aburguesado.

Bueno, me gusta comer bien, aunque me adapto a todo.

Algún recuerdo placentero guardará del Interrail.

El que más, la islita griega de Antíparos. Dormíamos al aire libre en un cámping rodeados de cañas de bambú. Me encantaba que el calorcito del sol me fuera despertando poco a poco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de febrero de 2008