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El único pariente vivo de Ana Frank se opone al musical español

Buddy Elias, primo de la autora, es el depositario de los derechos del diario

"No es que no me guste: me espanta la idea de hacer un musical sobre una niña que sufrió la persecución nazi, fue detenida con su familia y llevada a un campo de concentración, donde murió de tifus. No sé, no le veo el lado positivo. El montaje es demasiado feliz". El último pariente vivo de Ana Frank, Buddy Elias, apenas puede contener la indignación y le tiembla la voz de rabia cuando habla del espectáculo El Diario de Anna Frank. Un canto a la vida, que se estrena en el Teatro Calderón Haagen-Dazs Madrid el próximo 15 de febrero.

Desde su despacho en el Fondo Ana Frank de Basilea (Suiza), este ex actor de 83 años y primo hermano de la joven autora recuerda por teléfono que los cerca de seis millones de judíos muertos durante el Holocausto son incompatibles con un espectáculo alegre y optimista. "Estoy de acuerdo con hacer adaptaciones que ayuden a difundir el mensaje de Ana, como aquella obra musical dramática de los ochenta en el off-Broadway, Yours Ann. Muy distinta a la de Madrid, donde aparecen felices bailando", añade Elias, que pasó su infancia compartiendo trastadas con Ana, "la prima traviesa", cuando nadie sospechaba que los nazis les cambiarían la vida. Por el contrario, la Fundación Ana Frank de Amsterdam, que custodia la casa museo, sí que respalda el montaje.

Ha recibido la invitación de acudir a los ensayos y aportar su opinión como familiar directo, pero Elias se niega. Incluso intentó evitar —como depositario de los derechos del Diario— que se estrenara el musical, algo que no pudo hacer porque la obra es una adaptación. "Si Otto, el padre de Ana, estuviera vivo y viera esta obra lloraría al ver en qué se ha convertido la historia de su hija. Yo mismo no voy a Madrid para no sufrir con el espectáculo", insiste.

Desde la dirección del musical español, que cuenta con el apoyo de la fundación de Amsterdam, se hace un esfuerzo por acercar posiciones. "Las reticencias de Elias son muy respetables, aunque no sé de dónde han surgido, porque aún no ha visto el montaje. Le invitamos a que lo vea y resuelva las dudas que le surjan", señala Rafael Alvero, director ejecutivo y promotor de la idea, que costará tres millones de euros procedentes de capital privado. Alvero destaca que no se ha pagado dinero alguno a la fundación holandesa.

Lo que no consiguió Steven Spielberg, que quiso hacer una película sobre Ana Frank, llegará a Madrid sin mensajes políticos o religiosos. Sólo una casa de dos plantas que albergará un personaje añadido: el diario, que se convierte en una niña, interpretada por Patricia Arizmendi. Ana Frank será encarnada por Isabella Castillo. ¿Cómo ofrecer un mensaje optimista? "Bueno, el mensaje positivo es que otros habían muerto y ella todavía está viva y puede ser testigo de la barbarie. En aquel momento, la supervivencia parecía un privilegio", señala el director escénico, Daniel García Chávez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de febrero de 2008