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El Museo de Ciencias recupera parte de sus piezas deterioradas

Dos exposiciones incluyen fondos que permanecían semiabandonados

"Se le ve más reformado y mejor acondicionado, antes daba una sensación de abandono en algunas salas". Marisol es una visitante del Museo Nacional de Ciencias Naturales que ha apreciado los cambios positivos que ha dado este centro en los últimos meses. La recuperación de parte de las colecciones de animales disecados, recreaciones de fauna en ambientes naturales y maquetas de paisajes nacionales e internacionales que se mantenían en un estado de semiabandono en edificios y naves de Arganda del Rey (tal y como denunció El País Semanal el pasado 14 de octubre) ha motivado que visitantes nuevos y asiduos se sientan atraídos por las exposiciones permanentes y temporales.

El centro abrirá nuevas salas y espera restaurar más de 1.400 piezas

Dos de estas últimas exponen parte de lo rescatado de esos edificios y otros documentos y piezas que llevaban ocultos al público durante decenas de años. En total, en torno a un centenar de las 3.600 piezas arrumbadas.

"Hemos traído al museo el 80% de todo lo que teníamos en Arganda, que poco a poco iremos recuperando para mostrarlo a nuestros visitantes", afirma el director de la institución, Alfonso Navas. En la actualidad, la exposición Mirada al interior y, en menor medida, 150 años de ecología en España han devuelto a la luz a antílopes, águilas imperiales, linces ibéricos, lobos, calcos que reproducen pinturas prehistóricas, maquetas con paisajes de la sierra de Guadarrama y documentos escritos y fotográficos de una de las grandes expediciones que realizó el museo, la del Pacífico (1862-1866).

No obstante, y a pesar del trabajo de restauración que se ha llevado a cabo por parte de los conservadores del museo, hay tigres, leones y ciervos que demuestran que los años de cautiverio que han sufrido les han hecho perder viveza en las formas y los colores. Por otro lado, se mantienen algunos en determinadas zonas muertas del museo (escaleras, corredores y pasillos) que tampoco presentan sus mejores galas e incluso han perdido la identificación de la especie o aparecen en penumbra. Esto denota la falta de espacio del recinto, otra de las carencias que mostró EL PAÍS sobre el estado de las exposiciones y colecciones de uno de los cuatro museos del mundo de mayor prestigio en cuanto a investigaciones y publicaciones científicas.

Pero la falta de espacio y presupuesto para gestionarlo también tendrá pronta solución. Mariam Ramos, vicedirectora de Investigación y una de las principales responsables de Mirada al interior, adelanta: "Nos acaban de aprobar un presupuesto de más de tres millones para acondicionar nuevas salas de exposición y para restaurar las 1.400 especies que se encuentran en peor estado de conservación". Otras fuentes del museo añaden que un edificio cercano a la Residencia de Estudiantes acogerá dependencias administrativas y de la biblioteca que permitirán liberar espacio para exposiciones en el edificio principal de La Castellana.

La diversidad de muestras que acoge ahora refleja el nuevo rumbo que parece haber tomado este organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Gracias al espacio demandado, Mirada al interior y 150 años de ecología en España están dotadas de la ambientación y el contenido necesarios para despertar el interés de los visitantes.

Nerea y Marta son dos estudiantes de ESO del colegio Corpus Christi de Madrid que afirman casi al unísono: "Nunca habíamos visto unas reproducciones tan fieles y bien conseguidas de animales, y además descubriendo qué métodos se utilizaban para disecarlos".

Precisamente, la posibilidad de conocer la vida y obra de dos de los más grandes taxidermistas españoles y europeos del siglo pasado, los hermanos Benedito Vives, enriquece la observación de auténticas joyas de la naturalización animal. Otros visitantes se quedan impresionados al conocer que en España también hay y hubo ecólogos de talla internacional, como Ramón Margalef, José Antonio Valverde o Francisco Bernis, algunos artífices de la protección de espacios naturales tan emblemáticos como Doñana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de enero de 2008