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Reportaje:

100 años de magia marina

Exposiciones y libros conmemoran el centenario del pintor Urbano Lugrís

Acostumbraba a dibujar un ancla junto a su rúbrica, en una esquina de sus cuadros, murales o ilustraciones. Una pequeña seña de identidad que no hacía más que remarcar la evidente fascinación por el mar y por el océano de leyendas y fantasías que pueblan casi obsesivamente la obra pictórica de Urbano Lugrís, el genial artista gallego del siglo XX nacido hace ahora 100 años en A Coruña.

Caballitos de mar recargados y casi kitsch, sirenas con alas de estética a medio camino entre el barroco y el romanticismo, tortuosas caracolas y serpientes del océano, monstruos que hacen zozobrar barcos o templos sumergidos en las profundidades de las aguas componen el mundo mágico de Lugrís, expuesto desde ayer en A Coruña a través de 30 de sus cuadros.

Monstruos y templos sumergidos componen el universo de Lugrís

Su vida bohemia tuvo como grandes escenarios bares y tabernas

Propiedad de la Fundación Caixa Galicia, estas obras creadas en la década de los 40 ofrecen una fantástica inmersión en el universo acuático del pintor, bohemio y poeta considerado tardosurrealista pero cuya "auténtica escuela de formación fue el realismo mágico", subraya el también pintor Antón Patiño, autor del catálogo de esta muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 16 de febrero en el centro sociocultural de la fundación, y también de un libro sobre el artista que acaba de ser editado.

Completan la agenda del centenario de su nacimiento conferencias sobre la vida y obra de Lugrís, artista clave pero también personaje conocido del imaginario colectivo por las innumerables anécdotas de una vida bohemia y anárquica que tuvo por escenarios principales, con otro tipo de elementos líquidos, el de los bares y tabernas de A Coruña y Vigo. Se desarrollarán también talleres didácticos para escolares. Quizás porque nadie mejor que los más pequeños y los adolescentes para entender y apreciar la fantasía y la recreación acuática de unos cuadros que bien podrían ilustrar las 20.000 leguas de viaje submarino de Jules Verne, el escritor, decía Urbano Lugrís, que le "inventó alas allá por sus verdes 15 años y que seguía inventándoselas" en su vida adulta.

La prosa del mar que tanto le gustaba leer en las novelas de Verne y las leyendas con fondo marino del Medioevo, como la del mito irlandés San Brandán, tan querido por Álvaro Cunqueiro - que, según cuentan, se fue a vivir sobre el dorso de una ballena en aguas de Galicia con la convicción de que se trataba de una isla- constituyen la recurrente temática de la pintura de Lugrís. "Siempre se mueve entre la realidad y la leyenda, a caballo entre dos siglos, con influencia del novecentismo", apunta Patiño. El azul predomina en sus coloristas reproducciones, en las que también hay escenas del mar tenebroso, imágenes de tragedias, de monstruos amenazantes y en muchas ocasiones una presencia destacada de los elementos atmosféricos, con cielos que compiten en inmensidad con el océano.

Influenciado por su padrino, el escritor Francisco Tettamancy y Gastón, que le contaminó la fascinación por las leyendas célticas, el artista, fallecido en Vigo en la víspera de la Nochebuena de 1973, también integra en su pintura la figura de su padre, Manuel Lugrís Freire, fundador y presidente de la Real Academia Galega, con "una impronta del galleguismo más enxebre y romanticista", afirma Patiño. Ejemplo de ello son el fresco que reproduce un genuino mapa de Galicia, "que para Urbano era a la vez una gran obra y un viejo jardín", o sus Pazos de beiramar, que recrean la decadencia de la hidalguía gallega.

Y si destacados son los murales de Lugrís que aún se conservan en rincones de todo el país, como en el bar Nova Galicia de Santiago, también resultan impactantes los numerosos cuadros de tamaño reducido que incluye esta exposición. "Al reproducir microcosmos se establece una intimidad extraordinaria de la mirada, ya que obliga al espectador a fijarse en los prolijos detalles de esos miniuniversos", destaca Patiño. Son pequeñas ventanas al mundo lugrisiano de fantasía, ensueño y magia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de enero de 2008