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Crónica:

"Nadal estaba muerto"

Youzhny arrolla en 57 minutos al español, que sólo ganó un juego en la final de Chennai

La última vez que Rafael Nadal se enfrentó a Mikhail Misha Youzhny chispeaba en la pista dos de Wimbledon, el cementerio de los campeones, y el ruso se retorcía en manos del fisioterapeuta mientras afilaba el acero de su derecha para hacer sufrir al español durante cinco sets. Ganó Nadal y creyó enterrar a una de sus bestias negras. Hasta ayer. Youzhny, vendaval sobre la pista, derrotó al número dos del mundo por 6-0 y 6-1 en apenas 57 minutos; vio cómo un fisioterapeuta trataba el glúteo derecho del español durante el partido; celebró el título modestamente; dijo haber jugado contra un muerto; y, bromista como es, le agradeció a Carlos Moyà la victoria, que también fue la peor derrota de la carrera de Nadal: el español siempre había ganado, al menos, más de un juego.

"Estoy muy feliz con esta victoria", dijo el ruso; "pero no jugué contra Rafael Nadal. Estaba muerto y no se podía mover. Tengo que agradecerle a Carlos [Moyà] que le mantuviera en la pista el sábado durante cuatro horas. No puedo decir mucho sobre la final, mala suerte para Rafa. Para mí, es un gran comienzo para 2008".

Nadal, que en una semana empieza a disputar el Abierto de Australia, se debió sentir como un maratoniano con raqueta. Quince horas antes, el español cerró un partido increíble, casi cuatro horas sobre la pista, contra Carlos Moyà. Ningún encuentro a tres sets había durado tanto en los últimos 15 años. Fue de esos partidos que tocan piernas, fibras y corazón: tres tie-breaks, cuatro pelotas de partido salvadas y un maestro, un amigo, el hombre al que tanto le debe, al otro lado de la pista.

"Misha jugó muy bien y debo felicitarle", dijo el número dos, que no se mostró afectado por lo abultado de la derrota. "No quiero poner ninguna excusa. Jugué casi cuatro horas el sábado y quizás fue demasiado volver a la pista menos de 24 horas después para jugar la final. No me había recuperado. La noche del sábado, contra Carlos, fue muy especial, porque es uno de mis mejores amigos", continuó. "Sigo estando feliz con mi semana: es el primer torneo del año y he llegado a la final. El año pasado logré alcanzar las semifinales, éste la final y el que viene... ¡el título!".

Nadal tiene ahora en el horizonte el Abierto de Australia. Nunca ha estado tan cerca de Roger Federer. Nunca, desde que es número dos del mundo, ha comenzado el año alcanzando la final del primer torneo que disputa cada temporada. Y nunca, en su carrera, había sufrido una derrota tan contundente como la de ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 2008