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Reportaje:18ª jornada de Liga

Fernandes, del cumpleaños al calabozo

Detenido el medio portugués del Valencia tras enfrentarse a unos policías en una fiesta

Ayer era el cumpleaños de Miguel Brito, lateral portugués del Valencia. El futbolista quiso celebrar sus 27 años la noche del jueves, junto a su compatriota y compañero Manuel Fernandes, su hermano Jorge Brito y otros amigos. Y la juerga terminó en la cárcel por el enfrentamiento de los jugadores y sus acompañantes con los miembros de seguridad de la discoteca a la que acudieron y la policía. El mediocentro Fernandes y el hermano de Miguel pasaron la noche en el calabozo junto a otros cuatro amigos después del altercado. A pocos minutos de las 14.00 de ayer abandonaron la comisaría y a las 17.00 asistieron al juzgado, donde prestaron declaración acusados de un atentado contra la autoridad. El juez ha abierto diligencias previas y espera que un médico examine a los policías, que fueron agredidos y aportaron los necesarios partes médicos, para determinar el alcance de sus lesiones. Tras escuchar también a los agentes, determinará si hay un juicio contra los implicados.

El jugador, a un paso del Everton, pasó la noche en la cárcel y acudió al juzgado

"Han sido los negros", asegura Miguel que dijeron los agentes, acusándoles de robo

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El Valencia abrirá un expediente a Fernandes. Su agente, Jorge Mendes, avanzó además ayer su cesión al Everton. Miguel, por ahora, se salva. Aunque el club también estudiará con lupa lo que sucedió. El grupo de amigos acudió por la noche al Café Cantante, un conocido local de ocio de Valencia. Eran aproximadamente las 04.20 cuando dos rezagados, amigos de Miguel, intentaron colarse en el local. Se negaron a pagar la entrada. Eran "amigos de Miguel Brito, el jugador del Valencia", que ya les esperaba en el interior.

La discusión, primero con quienes vendían las entradas y posteriormente con los responsables de seguridad del local, fue a más. Aunque el lío se montó cuando el resto de amigos, alertados por la trifulca organizada en la puerta, salieron a arreglar las cosas. A ello fueron Fernandes, Miguel y Jorge Brito, entre otros. Pero también se unieron dos miembros de la Policía Nacional que estaban en la discoteca de paisano. Lejos de solucionarse, la bronca acabó en una pelea que movilizó a agentes de la Policía Local y Nacional. Resultado: seis detenidos, entre los que estaban Fernandes y Jorge Brito, "bastante bebidos", según fuentes policiales, y quienes llevaron la voz cantante durante la disputa. De esta guisa abandonaron el cumpleaños para pasar una noche en el calabozo.

Miguel, quizá con la esperanza de que el tema no hubiera llegado a oídos de los medios de comunicación, acudió a la Ciudad Deportiva a seguir con su tratamiento, ya que no se entrenaba porque padece una lesión muscular. Allí, acechado por los periodistas, ofreció su versión. Aseguró que no hubo pelea alguna y que los policías les acusaban falsamente del robo de un reloj. "Han sido los negros", afirma que dijeron. Y él les explicó quién era. Era Miguel, futbolista del Valencia, y no necesitaba "robar ningún reloj". La versión del supuesto robo fue defendida en una de las declaraciones en la Jefatura; pero, según los agentes, la trifulca se montó por querer entrar al local sin pagar. Privilegio del que gozan los futbolistas unas noches sí y otras, no. La del jueves, sin duda, no fue una noche redonda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 2008