Necrológica:Perfil
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Laura Archera Huxley, música y escritora

Promovió el legado de su esposo, autor de 'Un mundo feliz'

Terapeuta, escritora y prodigio musical, Laura Archera Huxley era sobre todo conocida como la segunda mujer del autor de Un mundo feliz, cuyo legado promovió de forma incansable hasta su muerte, el pasado 13 de diciembre, a los 96 años. Un cáncer acabó con este espíritu inquieto e independiente, pareja y colaboradora de Aldous Huxley, pero nunca resignada a recluirse a su sombra. "Me gustaría escribir tu biografía, pero las mejores páginas serían impublicables", admitió en su día su marido dando fe de la intensa personalidad y singladura de su musa.

Laura Archera nació en 1911 en Turín, hija de un corredor de Bolsa que instaló a su familia en el apartamento contiguo al de Primo Levi. Empezó a tocar el violín a los 10 años, estudió en Berlín, París y Roma, y en su adolescencia ya protagonizaba un concierto en solitario en el Carnegie Hall. Acabó enrolándose en la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, en 1944, pero la abandonó tres años después para fichar por los estudios de cine RKO, donde ejerció de editora. Su proyecto de filmar una película sobre el Palio di Siena, la célebre carrera ecuestre anual, le llevó a contactar con Aldous Huxley para que escribiera el guión. El proyecto nunca vio la luz, pero selló su amistad con el autor y su primera esposa, María. Un año después de la muerte de ésta (1955), se casaba con el pensador, escritor y crítico social en un área de descanso de Arizona.

Fueron siete años de matrimonio hasta la muerte de Huxley (el mismo 22 de noviembre de 1963 en que fue asesinado John F. Kennedy), durante los cuales ambos experimentaron con mescalina y LSD para buscar "revelaciones estéticas", aunque ella siempre quiso desmarcarse del movimiento psicodélico: "Los hippies tomaban más LSD en un día que Aldous en toda su existencia". Aquel mismo año publicaba su primer libro, Tú no eres el blanco, pionero de las guías de autoayuda con sus consejos de ejercicios mentales y físicos para afrontar el estrés y las incertidumbres de la vida moderna. A su éxito siguieron otros muchos títulos, como Entre el cielo y la Tierra (1975) o Una razón diaria para ser feliz (1987), y la creación de una fundación benéfica, Niños: nuestra inversión más importante, que ofrece formación a adolescentes de California y el Reino Unido, e intenta prevenir los embarazos no deseados. Nunca tuvo hijos biológicos, aunque en 1970 se decidía a adoptar a la nieta de una amiga. Ya nonagenaria, seguía practicando el yoga y otros ejercicios de relajación, pero sobre todo vivía volcada en proteger la obra de Aldous Huxley y la impresión de sus libros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de diciembre de 2007.