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CiU rechaza eliminar las cuotas partidistas en la dirección de TV-3

Mas: "Queremos que las cosas se hagan igual que en los últimos 15 o 20 años"

La nueva Ley de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, que busca profundizar en la independencia de los medios públicos de la Generalitat, corre el riesgo de quedarse en papel mojado a los pocos meses de aprobarse. Los partidos se hallan inmersos estos días en las negociaciones para formar el nuevo Consejo de Administración, que debe estar formado por personas con "méritos profesionales relevantes" y elegidos por mayoría de dos tercios en el Parlament. Sin embargo, el presidente de Convergència i Unió (CiU), Artur Mas, pidió ayer que la renovación de la dirección de TV-3 se haga "como se ha hecho siempre en los últimos 15 o 20 años".

Montilla defiende a Ferran tras criticar éste la "costra nacionalista" de TV-3

Mas aseguró en una conferencia de prensa que "no es tan difícil cerrar esta negociación". Bastaría que se aceptara continuar con el sistema de elección que se ha venido empleando hasta ahora y que asigna a cada partido un número de representantes en el Consejo de Administración acorde con su peso parlamentario. Ello se contradice con las felicitaciones que se lanzaron todos los partidos al aprobar la nueva ley, que en cierta forma ayuda a despolitizar la elección de la dirección de los medios.

Pero en el fondo el nuevo texto tampoco elimina el sistema representativo de partidos. Los 12 miembros de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales lo serán a propuesta de los partidos con representación parlamentaria y necesitarán el apoyo de los dos tercios de los diputados del Parlament. La ley sí introduce un nuevo filtro para acceder al Consejo de Administración de la empresa pública: la idoneidad de cada miembro será evaluada por el Consejo Audiovisual. Ello podría evitar casos como el del democristiano Josep Maria Vila d'Abadal, un ingeniero agrícola y empresario ganadero que hoy representa a CiU en el consejo que gestiona los medios públicos catalanes.

Convergència i Unió y Esquerra Republicana han estado negociando en las últimas semanas los nombres que presentarán para cubrir los puestos que les corresponden. Ello ha incomodado sobremanera al Partit dels Socialistes (PSC), que teme que los dos partidos traten de imponer a los medios de la Generalitat una línea editorial más nacionalista que la actual, que los socialistas ya consideran excesiva.

Los temores socialistas los verbalizó la semana pasada el diputado Joan Ferran, quien llamó a arrancar la "costra nacionalista" de TV-3 y Catalunya Ràdio, medios que considera demasiado escorados hacia posiciones nacionalistas y poco representativos de lo que piensa el conjunto de la sociedad catalana. Ayer, el presidente de la Generalitat, José Montilla, defendió al diputado. Si los medios públicos catalanes "fueran independientes y plurales al máximo, seguramente no habría hecho falta hacer la ley", dijo el presidente en una entrevista a RAC1.

Mas, en cambio, dijo que las palabras de Ferran entristecen incluso a "ex dirigentes del PSC", refiriéndose a Pasqual Maragall. "Las palabras de Ferran atentan contra la línea de flotación de la libertad de expresión" y, a pesar de ello, el presidente de la Generalitat "le cubre las espaldas", lamentó.

Se busca 'número dos'

Convergència y Unió esperarán a que pasen las navidades para decidir quién acompañará al democristiano Josep Antoni Duran Lleida en la candidatura de la federación para las elecciones generales. Así lo decidieron ayer ambos partidos, que quisieron distendir el ambiente después de que la mano derecha de Artur Mas, Felip Puig, reclamara que el número dos de la lista lo ocupara alguien de corte soberanista. A Unió no le ha gustado la idea, pero esta vez se han evitado las disensiones públicas.

Ni Mas ni Duran se salieron ayer del guión. El líder de Convergència Democràtica (CDC) sí aclaró que quien ocupe la segunda posición de la lista será alguien con un "marcado perfil nacionalista". No dio ningún otro detalle. Las negociaciones iniciales situaban a Pere Macias en este puesto, pero ello se tambaleó por presiones del entorno de Puig. Sin embargo, fuentes de la federación aseguraron ayer que la decisión final la tomarán Mas y Duran y que la candidatura de Macias no está ni mucho menos descartada.

Mas también descartó que los resultados de las generales puedan incidir directamente sobre el Gobierno catalán. Aseguró que no pedirá la presidencia de la Generalitat si CiU pacta con los socialistas en el Congreso. Sí pedirá, en cambio, modificaciones de peso en la ley electoral catalana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de diciembre de 2007

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