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Análisis:

Rubalcaba

Justo cuando se cumple un año de la muerte de Alfonso Perales, el PSOE presenta, esta semana, a Alfredo Pérez Rubalcaba para sustituirlo como cabecera de lista al Congreso por Cádiz. Se quiere dar relieve a esta decisión por lo que se oficiará su nominación de la mano de Zapatero en un acto a celebrar hoy en la capital gaditana. Se da este paso una vez resuelto el principal trámite para este político como era la explicación que tuvo que dar ayer a su electorado de Cantabria sobre el cambio de circunscripción que llevaba a cabo. Al margen de las razones tácticas, la necesidad de arañar el máximo número posible de escaños al PP, lo cierto es que Rubalcaba opta por tierras andaluzas influido por motivos personales, dada la gran amistad que mantenía con Perales.

Aún así, no ha resultado fácil completar esta operación que supone un golpe de efecto notable de los socialistas gaditanos quienes se habían quedado impactados por la repentina muerte de su histórico líder. El criterio pasaba por contar un refuerzo singular. No sólo se trataba de colocar al frente de la lista a un nombre con tirón sino, también, que el designado tuviera el suficiente peso específico dentro de la organización política y en el Gobierno. Y esos requisitos los cumple a la perfección el dirigente cántabro quien, en un principio, se hizo de rogar más de lo esperado. Chaves, el secretario de Organización, José Blanco, y el mismo Zapatero, le "ayudaron" lo necesario en el período de reflexión que él mismo pidió para tomar la única decisión que todos esperaban y esa no era otra más que aterrizara de lleno en el escenario gaditano que ya conoce de antemano. Una resistencia que no extrañaría al propio Perales, que hacía gala de ser un gran conocedor de Rubalcaba, quien se destaca por aquilatar y pensar, al máximo, cada paso que da como viejo zorro de la política que es.

Con su incorporación, Perales ve así, también, cómo se da respuesta a una de sus principales preocupaciones como era contemplar la actitud tradicional de desconsideración que tiene el electorado gaditano de la clase política. Sistemáticamente son los votantes de esta provincia los que que peor valoran a sus representantes públicos, de ahí que la concurrencia de Rubalcaba, quien goza de una muy buena estimación personal por parte de los ciudadanos, tal y como se pone de manifiesto en los distintos sondeos, puede contribuir a que se reconsidere esta genuina característica que se da en esta provincia.

En definitiva, en Cádiz buscaban a un revulsivo, como se dice en términos futbolísticos, y lo han encontrado en la persona de un Rubalcaba que aporta la solidez política adecuada a una oferta electoral que cuenta, además, en esa misma circunscripción para las elecciones andaluzas, con el candidato a la presidencia de la Junta, Manuel Chaves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de diciembre de 2007