Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El villano siempre gana

En los dibujitos animados de Disney, el malo siempre paga. Las brujas arden en la hoguera, los malvados acaban entre rejas y los protagonistas viven felices y comen perdices para cuando llega el final. Pero eso es cine infantil. En televisión, esos finales de cuento de hadas nunca han sido tan claros. Incluso en una serie infantil como la popular Heidi la más recordada es la señorita Rottenmeier. ¿Y qué hubiera sido de las grandes sagas de la televisión de los setenta y ochenta sin sus malvados? Jane Wyman en Falcon Crest, Alexis Carrington en Dinastía o, por supuesto, el más famoso de todos, el JR de Dallas, donde el episodio de su supuesto asesinato está entre los de mayor audiencia de la historia de la televisión. Incluso para generaciones más recientes, las figuras más sonadas de la pequeña pantalla de los noventa son la Shannen Doherty de Sensación de vivir o Heather Locklear, la siempre llamada "mala" de Melrose Place. Claro que en el caso de Dexter lo admirable es que el malvado no roba la serie a nadie. Lleva su nombre por título. "Es diferente; pero, salvando las distancias, para mí Dexter tiene muchos paralelismos con otro clásico televisivo, El increíble Hulk", confiesa Hall de la primera serie que le cautivó cuando aún era un niño. En su opinión, ambos personajes dejan salir el lado más oscuro de sus entrañas. "La diferencia es que ésta es un poco más sangrienta", añade con cierto humor macabro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2007