Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:12ª jornada de Liga

Mati lanza al Villarreal

El chileno provoca la derrota de un Sevilla en inferioridad numérica

El chico por fin vivió su gran día. Había llegado el año pasado para esto. Para ser protagonista. Para suplir a un mito lánguido llamado Riquelme. Llegaba de Chile con las mejores referencias, pero se le atragantó la presión. Demasiado peso para un chaval de 19 años. Así que su entrenador decidió protegerlo. Y lo quitó de la alineación. Le fue dando paso poco a poco. Y él, Mati Fernández, se fue soltando. También poco a poco. Hasta que ayer explotó. Entró en el último cuarto para revolucionar al Villarreal, con plomo en las botas a pesar de su superioridad numérica. El Sevilla resistía atrincherado en su área. Hasta que entró Mati y cambió el guión. Su juego entre líneas resultó imparable y su última internada fue cazada inocentemente por Mosquera dentro del área. El propio Mati asumió la responsabilidad. Marcó el penalti que permite que su equipo sea el único que siga la estela del Madrid. Y aleje de paso a un Sevilla con el carácter de siempre, pero con menos fútbol, lastrado por las adversidades: la expulsión de Alves antes del descanso, la lesión del debutante Casado...

VILLARREAL 3 - SEVILLA 2

Villarreal: Diego López; Ángel, Fuentes, Cygan, Capdevila; Pirès, Cani, Josico (Mavuba, m. 43), Senna, Cani (Mati Fernández, m. 60); Guille y Nihat (Tomasson, m. 74). No utilizados: Viera, Josemi, Godín, Cazorla.

Sevilla: Palop; Alves, Mosquera, Dragutinovic, Casado (Martí, m. 47); Navas, Poulsen, Keita, Adriano; Luis Fabiano (Kerzhakov, m. 76) y Kanouté (Renato, m. 46). No utilizados: De Sanctis, Capel, Koné y Boulahrouz.

Goles: 1-0. M. 31. Guille Franco. 1-1. M. 34. Kanouté. 1-2. M. 50. Luis Fabiano. 2-2. M. 67. Guille Franco. 3-2. M. 85. Mati, de penalti.

Árbitro: Velasco Carballo. Expulsó a Alves por doble amarilla (m. 44). Amonestó a Ángel, Mosquera, Guille Franco, Palop, Martí, Luis Fabiano, Fuentes y Kanouté.

Unos 18.000 espectadores en El Madrigal.

Media hora tardó el encuentro en librarse de las cadenas. Media hora de juego precavido en el que las áreas fueron territorio prohibido. Pero, de pronto, se desató un huracán. El detonante fue el gol del Villarreal. Una jugada de estrategia que el equipo de Pellegrini repite sin que le encuentren antídoto: la falta que saca Senna a pie cambiado, desde la izquierda, le da el efecto a la pelota hacia dentro y Guille Franco embiste de cabeza el balón. El delantero más tosco del conjunto amarillo, Guille Franco, se ha abierto un hueco entre la corte de estetas. Gracias a su valentía para cazar remates como éste. Con el permiso de Palop, que se quedó a media salida.

El Sevilla reaccionó como se espera de un notable de la Liga. Con clase. Poulsen se labró un surco por el carril del 8, cedió a Luis Fabiano en profundidad y el brasileño picó cruzado ante la salida de Diego López. En la misma raya esperaba Kanouté para embocar. Una contra cargada de material eléctrico que retrataba el vértigo de este equipo. El partido ya era un polvorín y Keita le pisó el tobillo de mala manera a Josico, que pidió inmediatamente el cambio, presagiando una lesión de gravedad. Entró Mavuba, el hombre que nació en el mar, sin tiempo para calentarse. El Villarreal volvió a amenazar en acciones de estrategia y el Sevilla perdió a Alves por palmear el balón con la mano derecha. Fruto de la impotencia, en una actuación pobre del lateral brasileño, superado por un Cani en plena forma.

Jiménez se encontró con un jeroglífico. Primero situó al zurdo Adriano de lateral derecho. Pero sólo durante un par de minutos. El tiempo que tardó en confirmarse la lesión del otro lateral, el debutante Casado. Eso supuso que entrara Martí, que ocupara el lateral derecho y que de allí emigrara Adriano a la otra orilla. Lejos de abotargarle, el puzzle afianzó defensivamente al Sevilla, que aprovechó un balón muerto en el punto de penalti para adelantarse cuando menos se lo esperaba. Marcó Luis Fabiano.

El Sevilla acentuó su perfil agresivo y al Villarreal le faltó profundidad. Apenas usó las bandas pese a que ésa era la manera de aprovechar su superioridad numérica. Pero logró empatar en jugada de estrategia. Como en el primer gol. Con los mismos protagonistas. Centro de falta de Senna y cabezazo de Guille Franco, desatado en su faceta de cabeceador. Remataba todo lo que volaba por el área. Y sólo la cara de Palop evitó su hat trick. Mejoró el Villarreal con Mati Fernández, que supo incrustarse entre las líneas. Y provocar el penalti de Mosquera que encumbra al Villarreal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de noviembre de 2007