Reportaje:

Rugido de moteros

Miles de motos toman las calles para exigir seguridad

Son las tres de la tarde y el aparcamiento del Santiago Bernabéu está a rebosar. En media hora hay convocada una concentración que en realidad son dos. Una material, de motos, monos y cascos. Otra espiritual, de rabia, dolor y recuerdos de amigos fallecidos. Es la segunda manifestación nacional en contra de los guardarraíles. Los moteros prefieren llamarles asesinos, guadañas o guillotinas. Y han venido para exigir que los retiren, que eliminen las pinturas deslizantes de las carreteras y que el resto de conductores tenga en cuenta que son vulnerables.

En lo que va de año han muerto 379 motoristas, un 33% más que en 2006

Por las calles de Madrid desfilaron ayer más de 10.000 usuarios de toda España, según la plataforma Unidad Motera, organizadora del acto. Faltaban los 481 que murieron en 2006 y los 379 que han caído entre enero y octubre de 2007, sin contar las víctimas en zona urbana. Un 33% más que a estas alturas del año pasado. La Dirección General de Tráfico calcula que el 62% fallece el fin de semana y el 81% en carreteras secundarias. Nueve de cada diez llevaba motos de 500 centímetros cúbicos como mínimo, y más de la mitad comete un exceso de velocidad u otra infracción. "Pero no estamos aquí para hablar de estadísticas sesgadas", grita el actor Daniel Guzmán, presentador del acto. Recuerda que en el 70% de los choques entre motos y coches son estos últimos los culpables.

Bajo el escenario, una cruz ensangrentada hecha con guardarraíles hace sombra a una Honda hecha trizas. La conducía Osvaldo Carosi, un catalán de 35 años que pereció el 30 de septiembre al chocar con un quitamiedos. Arriba hay cinco hombres y una mujer sentados en sillas de ruedas. Entre ellos, Francisco Salinas, cordobés de 25 años que en junio se estrelló contra una señal que le fracturó la médula. Juan José Cabrerizo, que viene de Granada y que perdió las dos piernas en la carretera, enseña su prótesis. "Es un regalo para Pere Navarro". El director general de Tráfico es el más vituperado de la tarde, junto a los ministros del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y Fomento, Magdalena Álvarez. A los primeros se les acusa de "criminalizar" al colectivo, y a la segunda de no cambiar los guardarraíles. Los más aplaudidos son Fonsi Nieto, Héctor Faubel, Álvaro Molina y otros pilotos que vienen para apoyar la causa.

El estruendo de la música de AC/DC, que apenas deja oír el rugido de los motores, da paso al Ave María de Schubert. Los moteros encienden velas en recuerdo de los que ya no están y se preparan para iniciar la marcha. Hay tantos que la policía opta por abrirles los carriles centrales del Paseo de la Castellana, y no el lateral, como estaba previsto. Hacen mucho ruido, pero circulan poco a poco y sin maniobras alocadas. Los automovilistas que se los encuentran se arman de paciencia. Los transeúntes se paran para echarles fotos. En la calle Concha Espina, una niña que pasea por la acera se dirige a su amigo.

-¿A ti te gustan las motos?

-Me dan un poco de miedo.

-Y a mí. Pero cuando sea mayor me compraré una. Que sea bonita. Igual que ésas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 10 de noviembre de 2007.

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