Entrevista:CARMEN ROMERO | Esposa de Felipe González, ex presidente del Gobierno | 25 años del 28-0

"Sí, había que vivir sin acritud"

Carmen Romero. No hace falta decir, para identificarla, que es la esposa de Felipe González, el socialista que accedió al poder en 1982. Revoloteó siempre por su conciencia, durante la campaña, y en los pocos meses que la precedieron, "la evidencia de tres golpes de Estado", y habría uno más, que iba a perpetrarse en La Coruña, durante un desfile militar, en 1985. Nos pidió un dossier de aquella época, para refrescar la memoria, "y lo primero que viene en ese dossier es la muerte de un guardia civil". Y después viene "la reunión de la Diputación permanente de las Cortes, a la que no asiste Calvo Sotelo", que era el presidente. "Y después vienen unas cuantas calamidades más: el golpe frustrado del 27 de octubre, ¡pensaban bombardear la Moncloa, la víspera electoral!, la Operación Galaxia... Así que en mi conciencia de aquella época lo que hay son esos cuatro golpes de Estado. Aquella fue una transición muy dura, muy difícil". ¿Un momento especialmente duro? "Cuando detienen a Abrisketa, jefe de ETA Séptima Asamblea, que es cuando se crea la Octava Asamblea, la ETA militar... ETA sabe, en 1982, que la represión contra sus actividades va a ser más dura con los socialistas". Pero no había sólo armas en el horizonte y en el pasado. "Se había depreciado la peseta, por lo que España acababa de perder 300.000 millones, el país acarrea una deuda de miles de millones de dólares, porque Silva Muñoz había nacionalizado las pérdidas de las autopistas y de las eléctricas..." En fin, "la de Dios"; junto a la inquietud de los militares, esa situación constituía "un momento crítico del que todos nos dimos cuenta que era imposible salir sin acuerdos".

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Esa fue la clave: la palabra acuerdo. Y muchos conspiraban contra cualquier acuerdo. "Lo recordé el otro día en una conferencia, en Marrakech. Cuando el golpe del 23-F se estaba debatiendo en el Congreso la Ley de Divorcio, y se estaba en la discusión de una cláusula que era contraria a la que quería la Iglesia, la del divorcio por mutuo acuerdo. Y en ese momento tiene lugar el golpe". Los acuerdos crearon un clima insólito. "La amistad y la relación que mantuvimos con algunos políticos de entonces, Suárez, Roca, Pérez Llorca, Martín Villa, es incomparable con la que hubo con políticos de la derecha que han gobernado después". ¿Y a qué lo atribuye? "A que se ha perdido la sensación de que se es adversario y no enemigo".

Era una época de miedo, pero empezó antes. "En la dictadura, claro; arrastrábamos el miedo desde los tiempos sórdidos de la dictadura. En ese entonces, lo peor era la arbitrariedad con la que actuaba la secreta... Vivimos el miedo en mi familia, detuvieron a Felipe... Si no hubiera sentido miedo hubiera sido una insensata". Pero hubo una experiencia "para darnos fuerza, para seguir". Fue la experiencia de la gente del exilio. "Pensando en esa gente, en lo que habían padecido, ¿cómo no ibas a querer luchar por la libertad en este país? Ellos no se amilanaron".

La campaña. "Yo la hice con una mezcla de ilusión y de esperanza; las incógnitas estaban ahí, el horizonte no estaba en absoluto claro; podíamos haber ganado tres años, pero la sociedad no estaba madura para el socialismo democrático. En el 82 maduró esa alternativa; una generación que había vivido la dictadura se había mezclado con una sociedad que estaba superando el oscurantismo, y enfrente sólo había rescoldos de aquel periodo terrible. Algunos de sus protagonistas, como Suárez, hicieron mucho por disolverlo... La figura de Suárez crecerá con el tiempo, se le agradecerá aún más su trabajo: por las apuestas que hizo, por ejemplo, por legalizar el PCE, ahí se la jugó...". Hay, para Carmen Romero, un instante que simboliza la irrupción imparable de "la alternativa". "Recuerdo un momento en medio de una multitud. Ese fue un momento en que me di cuenta de que había una verdadera esperanza en lo que pudiéramos hacer para que este país no fuera diferente del resto de Europa, que tuviera otro sentido del patriotismo... Era porque el PSOE encarnaba ese deseo de cambio de la sociedad. Tuvimos la enorme suerte de poder vivir aquel momento, fue una explosión de alegría y de esperanza. Al fin podemos".

¿Y en el Palace? "Cuando supimos que habíamos ganado tuve más preocupación que alegría. ¿Cómo íbamos a resolver las incógnitas que teníamos por delante?". ¿Y después? "El mejor momento, quizá fue el 92, la Expo, los Juegos. Luego vino la crisis, el acoso por los GAL, la crisis económica...".

El mejor resumen puede ser también la metáfora que se le ocurra sobre las personas. Alfonso Guerra. "Discrepaba de algunas de sus actuaciones, pero quise salvar siempre el recuerdo de su enorme contribución a la libertad y a la democracia en su país". ¿Y Felipe González? "¿Viste lo que dijo el otro día en EL PAÍS Geraldine Chaplin. 'Mi padre fue mi héroe. Y también mi antihéroe'. Siempre se es héroe y antihéroe al mismo tiempo". ¿Un resumen? "Si yo hubiera sabido, aquella noche del 82, que la vida iba a ser como fue luego, en ese momento hubiera sido inmensamente feliz". ¿Y una frase? "Creo que lo que mejor identifica aquella época fue aquella de Felipe, 'Sin acritud', que tanto le imitaron. Aquel tiempo necesitaba esa formulación, sí, había que vivir sin acritud; tenía que ver con la grandeza de la política, y la grandeza de la política, la que tenían gente como Pujol, como Suárez, como Roca, eso se ha perdido. Eso se ha perdido".

Carmen Romero sigue la investidura de Felipe González.
Carmen Romero sigue la investidura de Felipe González.MARISA FLÓREZ

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