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Lledó llama a "la rebelión del receptor" por la patología de la información

El profesor de Filosofía Emilio Lledó pidió ayer "la rebelión del receptor" ante "el exceso y la patología de información que paraliza el periodismo y la literatura". Ésta fue una de las ideas más debatidas ayer en la primera jornada del noveno Congreso de la Fundación Caballero Bonald, que se celebra hasta el viernes en los Museos de la Atalaya de Jerez.

Este mensaje lanzado por Lledó en la conferencia inaugural fue recogido horas más tarde por el periodista y escritor madrileño Javier Rioyo, para quien la rebelión reclamada por el filósofo andaluz "puede ser una solución".

"No creo que haya tanta gente a la que le preocupen las cosas estúpidas que ocupan tantas horas en televisión", reflexionó el escritor para criticar, a continuación, que los programas específicos que se dedican a la cultura "o no existen en la televisión pública o son marginados con horarios imposibles".

Según Lledó, "la inundación de información que tenemos" ha provocado "la paralización del diálogo". "Jamás los seres humanos hemos tenido mayor capacidad de comunicación y nunca hemos estado tan silenciosos e inermes", protestó. "La vida es un mundo de palabras. Somos nuestro lenguaje", añadió el profesor.

Las distintas formas de lenguaje y expresión, así como las diferencias y semejanzas entre la literatura y el periodismo centraron las ponencias del congreso. Su impulsor, el escritor jerezano Caballero Bonald prefirió establecer una línea divisoria entre ambos géneros. "Yo todavía diferencio porque me parece que la eficacia de la prosa periodística es muy distinta al arte de la prosa literaria". "Hay acuerdos y desacuerdos en esa alianza extraña", terminó por admitir.

"El periodismo late con el día y la literatura con el tiempo mediado por la imaginación y la memoria", matizó Lledó.

El carismático filósofo en su discurso no dudó, además, en anteponer la libertad mental a la libertad de expresión de periodistas y escritores. "Si lo que decimos son estupideces, lo que hay que fomentar es la libertad para pensar, que es lo que nos debe preocupar", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007