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EL CÓRNER INGLÉS | Fútbol | Internacional

El Bueno, el Feo y el Malo

"Como club grande, tenemos la responsabilidad de jugar con estilo y ambición". Arsène Wenger, entrenador del Arsenal.

Han matado al Malo, y el Bueno y el Feo se pelean por el botín. Los espectadores quieren que gane el Bueno, pero esto es fútbol, no un spaghetti western, y no hay garantía de que se haga justicia.

Aunque esta vez puede que sí. Con el Malo de José Mourinho fuera del escenario y el Feo de Alex Ferguson sufriendo para afinar la puntería, Arsène Wenger es el que está haciendo los disparos más certeros. No hay ningún grupo de Europa que haya generado más admiración en lo que va de temporada que los gunners del francés.

El miércoles, en la Champions, ganaron su noveno partido consecutivo: 0-1 al Steaua de Bucarest. Los jugadores son jóvenes, pero juegan con arte, furia, disciplina y astucia. Combinan lo mejor de Mourinho, el orden, y lo mejor de Ferguson, la pasión, con el buen gusto que define a Wenger. Van segundos en la Premier -19 puntos, uno menos que el Manchester United, que ha disputado dos partidos más-, primeros en su grupo en la Champions, tienen toda la pinta de ganar al menos uno de los dos trofeos y, sin un galáctico a la vista, se están forrando de dinero.

El Arsenal combina el orden de Mourinho, la pasión de Ferguson y el buen gusto de Wenger

Lo que sí hay son galácticos en formación: el niño general Cesc Fábregas, votado el mejor jugador de septiembre en Inglaterra, y el delantero holandés Robin van Persie prometen ser, junto a Leo Messi y posiblemente el Kun Agüero, las grandes estrellas de la próxima década. El goleador nigeriano Emmanuel Adebayor es otra joya en bruto y cuando el checo Tomas Rosicky juega bien hay pocos centrocampistas que lo superen. Los demás jugadores del Arsenal gozan de mínima proyección mediática. Diaby, Senderos, Flamini, Clichy, Hleb, el portero español Almunia: ninguno figuró en las listas de deseados fichajes de los grandes clubes en el verano. Pero figurarán. Nadie como Wenger para comprar barato y fabricar cracks.

Mientras el francés siga al mando, el Arsenal no sólo será un gran equipo de fútbol, sino también una gran empresa. Lo que ha dado lugar a la continuación de El Bueno, el Feo y el Malo. El Bueno sigue siendo Wenger, pero en el remake el Feo es un millonario estadounidense y el Malo uno ruso. Ambos quieren hacerse con el club.

Alisher Usmanov quiere convertirse en el segundo ruso en regalarse un equipo de fútbol londinense (el otro es el taciturno Roman Abramovich, dueño del Chelsea). Usmanov ya posee más del 23% de las acciones del Arsenal. Stan Kroenke, su rival norteamericano, tiene el 12%.

Wenger, que no quiere a ninguno de los dos, insiste en que no necesita más dinero para el equipo y que no existe "ningún jugador que valga 45 millones de euros" que le interese. Las cosas en el Arsenal van muy bien como están, pero, obligados a elegir, la opción de Kroenke -se hizo rico en el mundo inmobiliario- quizá sea la menos mala. Usmanov, amigo de Vladimir Putin, estuvo seis años en la cárcel en los ochenta por robo, fraude y corrupción.

Hay de todo en el fútbol inglés estos días, empezando por el ex primer ministro tailandés que se compró el Manchester City en el verano. Thaksin Shinawatram ha sido acusado en su país de abuso de poder y violaciones de los derechos humanos. Sería una lástima que el Arsenal acabara convirtiéndose en el refugio de otro mafioso. Wenger, Cesc, Van Persie y compañía son buenos y se merecen más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2007