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Reportaje:

"De los 15 a los 23 estuve muerta"

La ex ciclista Jeanson confiesa que se dopó cuando era una adolescente

Geneviève Jeanson, una ciclista canadiense de 26 años, ya retirada, ha confesado que se dopaba desde que era una adolescente. "De los 15 a los 23 años estuve muerta", precisa. Lo hizo, según sus palabras, aconsejada, casi obligada, por su entrenador. El mismo con el que años después se casó, el mismo del que posteriormente se divorció y al que ahora acusa de haberle sometido a maltratos físicos y psicológicos durante su tortuosa relación.

La corredora canadiense afirma que su entrenador, con quien estuvo casada, le pegaba

Jeanson nació en Quebec en 1984. Era una ciclista precoz. Tenía talento, carisma y era querida, pero también controvertida y polémica. Ganó el Mundial júnior en 1999, dio el salto al profesionalismo al año siguiente y empezó a lograr resultados sorprendentes. Tan sorprendentes que la siniestra sombra del dopaje no tardó en echarse sobre ella. En 2003, la apartaron de los Mundiales de Canadá porque tenía los glóbulos rojos por las nubes. Pruebas posteriores no pudieron demostrar su culpabilidad. Dos años después, sin embargo, en una carrera en Pensilvania se le detectó EPO, una sustancia que dispara el hematocrito y, con ello, favorece la resistencia física. No esperó al castigo. Con 24 años y sólo cinco de trayectoria profesional, decidió retirarse.

Que Jeanson hacía trampas, era un secreto a voces en el pelotón. Lo que nadie se esperaba era su confesión ni el dramatismo con el que la corredora sacaría a la luz unas prácticas que, según ha relatado, se vio obligada a aceptar y convirtieron su vida en una pesadilla. En una entrevista a Radio Canadá, la ciclista cuenta que comenzó a doparse cuando sólo era una adolescente. Explica que André Aubut, su entrenador, le llevó a visitar a un médico amigo suyo, Maurice Duquette, después de un entrenamiento. Duquette le recomendó el consumo de EPO para mejorar su rendimiento. Afirma que incluso su padre aceptó el tratamiento. "No era yo. No tenía el control de mi vida. Así es como me sentía", relatata Jeanson. "Me sentía totalmente desgraciada y elegí no tomar ninguna decisión", precisa.

Durante su tratamiento con EPO, Jeanson describe que vivió con un miedo constante. Cada noche, al acostarse, pensaba que podía morirse mientras dormía debido a su alta tasa de hematocrito. Asegura que meditó dejar el ciclismo, pero la presión por no defraudar a su entrenador, a su familia y a los patrocinadores era muy fuerte.

Con 17 años, abandonó Quebec y se estableció en la ciudad estadounidense de Phoenix (Arizona), para centrarse en su carrera profesional. Su mentor se fue con ella. A la reputación de Aubut de técnico maniático y exigente, Jeanson le ha añadido ahora unas durísimas acusaciones. Afirma que durante los entrenamientos le pegaba y la maltrataba psicológicamente. "Era violento", recuerda Jeanson; "muy agresivo en todo lo que se proponía. Una vez, no sé exactamente cómo ocurrió, me cogió, me llevó al desierto y comenzó a pegarme. Me encontré con un ojo a la virulé. Tenía la cara tan inflamada que no me podía ni poner las gafas", asegura.

El año pasado, sin embargo, y pese a las supuestas agresiones de Aubut, el entrenador y la campeona ciclista se convirtieron en marido y mujer. Jeanson asegura que se vio obligada a contraer matrimonio por "una cuestión de negocios". La pareja compartía un restaurante fast food en la ciudad. Seis meses después, se habían divorciado. El entrenador ha negado todas las acusaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2007