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Reportaje:

Una reina de la coca entre rejas

La policía mexicana detiene a la más famosa narcotraficante del país

La historia de Sandra Ávila Beltrán es de película. Nacida hace 45 años en el Estado mexicano de Baja California, sobre esta mujer de buen cuerpo y bonita cara se tejió en los últimos 10 años una leyenda que la presentó como la Reina del Pacífico, pieza clave en el tráfico de drogas en México, que dominaba la zona marítima de Colombia a Estados Unidos desde Guadalajara.

Arturo Pérez Reverte negó que se inspirara en Sandra Ávila para la protagonista de 'La Reina del Sur'

Sobrina de Miguel Ángel Félix Gallardo, El Padrino, jefe de jefes del narco de los ochenta, emparentada con figuras del crimen, novia, amante y esposa de capos y comandantes de policía, implicada por las autoridades en grandes operaciones de distribución de cocaína y lavado de dinero y buscada por México y Estados Unidos.

Mujer importante en un mundo dominado por hombres. Qué buen ingrediente para una novela. Se dijo que Arturo Pérez-Reverte se había inspirado en ella para el personaje de Teresa Mendoza en La Reina del Sur. El novelista lo negó en 2003, pero admitió que sentía curiosidad por saber si la narcotraficante se identificaba con la de ficción. "Me gustaría tener su dirección para enviarle un libro dedicado".

Sandra Ávila fue detenida el viernes en Ciudad de México al salir tranquilamente de un restaurante en su camioneta BMW. Iba sola y no opuso resistencia. La Secretaría (Ministerio) de Seguridad Pública organizó una conferencia de prensa. "Desde los noventa esta mujer se encargaba de internar a México la cocaína proveniente de Colombia y es parte de una familia que por tres generaciones se ha dedicado al narcotráfico", dijo Patricio Patiño, subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial. En su primera declaración, la detenida señaló que sus padres eran originarios de Culiacán (Sinaloa) y que ella se dedicaba al hogar y al comercio de ropa y casas.

Al poco, el portavoz de Seguridad convocó nuevamente a la prensa para dar la segunda parte de la bomba informativa. Juan Diego Espinosa Ramírez, El Tigre, segundo jefe del cartel colombiano de Valle del Norte y novio de Sandra, acababa de ser capturado en la colonia San Jerónimo.

Según las autoridades estadounidenses, el grupo creció tras la fragmentación de los famosos carteles de Medellín y Cali, y es responsable de meter en Estados Unidos, entre 1990 y 2004, unas 500 toneladas de cocaína.

El 18 de abril de 2002, un comando de encapuchados armados y de negro irrumpió en el gimnasio de la urbanización Puerta de Hierro, en Guadalajara, donde vivía Sandra Ávila. Curiosamente, no llamaron la atención del vigilante. En pocos segundos, secuestraron al hijo de 15 años de la enigmática mujer, que reaccionó a la desesperada. Los investigadores estiman que éste fue su gran error, que abriría un largo camino hacia su captura. Denunció el secuestro en Jalisco. El elevado rescate que pedían los secuestradores, cinco millones de dólares, llamó la atención de los fiscales. A la madre de la víctima no se le conocía un patrimonio capaz de afrontar el pago.

El grupo intervino el teléfono de la Reina del Pacífico para localizar a los secuestradores. Con lo que no contaban los sabuesos era que a casa de Sandra llamaban destacados narcotraficantes como El Tigre. A los 18 días después del secuestro, el muchacho fue liberado tras el pago de 1,4 millones de dólares; fuentes policiales hablan de tres millones. En octubre de 2002, la PGR decomisó a Sandra 225 predios, dos residencias y una empresa en Hermosillo (Sonora). Su nombre se menciona en el corrido de Los Tucanes de Tijuana Fiesta en la sierra. El viernes, la Reina del Pacífico sólo admitió que estaba detenida por una orden de extradición de Estados Unidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de octubre de 2007