De financiera a diseñadora

Financiera Maderera, SA (Finsa) nació en 1946 en Padrón como una sociedad especializada en adelantar dinero a los propietarios de montes que quisiesen plantar árboles para madera. Quince años antes, su fundador, Manuel García Cambón, ya había montado su primer aserradero de madera. El negocio era relativamente sofisticado para la época. Como los árboles maderables (fundamentalmente pinos y eucaliptos) tardan quince años en crecer, los propietarios de bosques se pasarían media vida sin ver un duro. A través de planes de financiación anuales, Finsa iba adelantando el dinero a quien cultivara árboles a cambio de quedarse después con la madera.

En 1969 el modelo ya había probado su éxito y Finsa construyó su actual factoría de Santiago de Compostela, donde hoy trabajan 600 operarios y más de 200 administrativos de los servicios centrales.

El primer gran salto de Finsa se produce en los años 80, cuando gana la partida a su gran competidor, la pontevedresa Tafisa, a la que incluso le compra Foresa (1983); en 1979, Finsa había absorbido a la orensana Orember.

Poco antes de que la portuguesa Sonae se quedase con Tafisa (1990), Finsa había puesto un pie en Portugal, con la apertura de Lusofinsa (1988).

Entre 1988 y 2007, Finsa compró un total de 11 madereras. El cambio cualitativo llegó en 2000, cuando en alianza con El Corte Inglés, Finsa montó Utisa e inició la producción de componentes para muebles. Así llegaron las absorciones de Decotec (Tordera), Écar (Lugo) y Faus (Gandía). Hoy Finsa ya no financia el cultivo de árboles, pero ya diseña muebles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de septiembre de 2007.