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"Ayúdennos a encontrar al asesino"

Los padres de Rhys Jones, el niño tiroteado en Liverpool, apelan a la colaboración ciudadana, mientras más de cien policías buscan a un sospechoso de entre 13 y 15 años

Stephen y Melanie Jones, los padres de Rhys, el niño de 11 años muerto de un balazo el miércoles en la ciudad inglesa de Liverpool, hicieron ayer un dramático llamamiento a sus vecinos del barrio de Croxteth Park para que les ayuden a encontrar al asesino, otro menor de entre 13 y 15 años. La policía detuvo ayer a un joven sospechoso, mientras que los otros dos detenidos el jueves han quedado en libertad bajo fianza. Las autoridades se quejan de la escasa colaboración ciudadana recibida hasta ahora. El crimen ha conmocionado a la sociedad británica por la brutalidad y por la impunidad con la que actúan las bandas juveniles. "Por favor, ayúdennos. Era sólo un niño. No pueden dejar a ese asesino suelto", dijo la madre del pequeño.

"Alguien tenía que morir para que la policía despierte", dice una adolescente

La policía ha acordonado la calle que conduce al lugar donde Rhys Jones cayó herido de muerte. Padres y niños del vecindario llegan continuamente con flores y juguetes, que los agentes recogen y depositan junto a la carpa de plástico azul que protege la escena del crimen.

Lea Kelly, de 8 años, se acerca con una cajita del Everton, el club de fútbol local del que Rhys era socio. Lea ha escrito una carta a los Jones, diciéndoles que está muy triste. Con ella está su hermana Emma y su madre, Annette. "Alguien tenía que morir, y es una pena que haya sido Rhys, para que la policía por fin despierte y haga algo en este barrio", dice Emma, de 14 años. Desde que mataron Rhys, ya no atreve a salir con sus amigas. "Aquí llegan chicos de unos 15 ó 16 años que están aburridos y se dedican a emborracharse y a fumar marihuana", dice. La gente se siente intimidada.

Annette solía ver a Rhys jugando fútbol, su gran pasión, en el campo que hay detrás del pub Fir Tree, que patrocinaba el equipo al que pertenecía el niño. "Estoy devastada. Los padres son los que tienen que controlar a sus hijos", dice. "Éste era un lugar agradable".

Los policías rastrean todavía el césped y el estacionamiento del pub, un edificio moderno de ladrillo. Más de cien agentes buscan al asesino: un chaval blanco de entre 13 y 15 años, de una altura aproximada de 1,70 metros, que iba cubierto con una sudadera negra con capucha y montaba una bicicleta BMX, también negra. Con una pistola de cañón largo efectuó tres disparos. Uno de los balazos le alcanzó la nuca a Rhys.

La policía detuvo ayer a un joven de 16 años en el barrio de Norris Green, pero dijo que era prematuro vincularlo con el crimen.

Patricia Gallan, asistente del jefe de la policía de Merseyside, señaló ayer que la investigación va bien y que tienen muchas líneas abiertas, pero no ocultó su frustración porque la respuesta ciudadana no ha sido la que esperaban. "Estamos pidiendo a la gente que colabore, porque algunos saben quién es el responsable. Entendemos que se pueda sentir miedo, pero los testigos contarán con medidas especiales de protección". La policía ha abierto una línea de SMS para los jóvenes.

Lo que sí está claro, dicen los agentes, es que Rhys era una víctima "completamente inocente", que no tenía nada que ver con las bandas juveniles que intimidan al vecindario. Así lo han confirmado sus padres, que lo describen como un niño dulce y sano, loco por el fútbol. "Hemos perdido nuestro mundo. Y el mundo ha perdido a una gran persona", dijo Stephen Jones, de 44 años, que ayer fue con su mujer a poner flores junto al lugar del crimen. Apretando un oso de peluche, Melanie, de 41, lloraba desconsolada mientras leía algunos de los mensajes dejados por vecinos y amigos. "Para Rhys. Todos los goles que meta, serán por ti. Descansa en paz, mi gran compañero".

Los Jones, que trabajan en el supermercado Tesco y tienen otro hijo de 17 años, han unido sus voces a la de la policía para pedir la colaboración ciudadana. "Nuestro hijo tenía solamente 11 años. Era nuestro bebé. Esto no debería seguir así. Por favor, ayúdennos. No pueden dejar a ese asesino por ahí suelto", dijo la madre el jueves en una conferencia de prensa. A Rhys, añadió, le dispararon por la espalda. "No merecía esto. La gente me dice: 'en el lugar equivocado en el momento equivocado'. Pero en este país no debería haber un lugar equivocado en un momento equivocado. Eso no puede pasar aquí", dijo Stephen Jones.

El jefe de la policía local, Bernard Hogan Howe, dijo que el asesinato de Rhys era el crimen más impactante que había visto en sus 20 años de servicio. Los jugadores del Everton, el club que Rhys admiraba, pedirán hoy la colaboración ciudadana en el encuentro que hoy disputan en Liverpool. Han invitado a los padres a que asistan, pero Melanie no se siente con fuerzas.

Croxteth Park es un barrio residencial de clase media acomodada, de casas individuales o adosadas, de ladrillo oscuro, muy cuidadas. Sin embargo, la colonia, de unas 3.200 viviendas, está rodeada por otros dos barrios conflictivos, Norris Green y Croxteth, donde existen pandillas violentas. El diario The Guardian daba cuenta ayer de vídeos colgados en el sitio de Internet YouTube, que revelan que las bandas violentas de ambos barrios, los Nogzy Eds y los Crockys Eds, compiten en alardes de actos violentos, mostrando armas (entre ellas un fusil semiautomático), perros, coches de gama alta, presuntamente robados, y motos.

Rhys Jones es, según la policía, la víctima más joven de la violencia pandillera. El caso ha alarmado a la sociedad británica, que asiste a un incremento inusitado de asesinatos por parte de bandas juveniles.

El primer ministro, Gordon Brown, calificó de "crimen odioso" el asesinato del niño y se comprometió el miércoles a endurecer las leyes para poner coto a las pandillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de agosto de 2007