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Atada desde la cuna

Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Pero no todos los hombres son capaces de corresponder a la lealtad de un perro. Cisne, una galga de tres años, es una prueba de ello. Sólo una de una interminable lista. No puede alzar la cabeza porque su antiguo dueño impidió que desarrollara los músculos del cuello. La mantuvo fuertemente atada desde que era un cachorro. Día y noche. Hasta que pudo escapar. O la abandonaron. "Es probable que la tuvieran sólo para parir". Es lo que cree Nacho Paunero, uno de los responsables de El Refugio, asociación que busca hogares adoptivos para animales abandonados y que desde hace un mes acoge a Cisne.

La primera noticia que la organización tuvo de la galga fue a través de los vecinos de Valdeprados, en Segovia. Contaban que un perro que parecía tener una herida en el cuello merodeaba por el pueblo. Era imposible acercarse a ella porque huía de las personas como alma que lleva el diablo. Hasta tres meses tardaron los miembros de El Refugio en rescatarla. Lo intentaron con todo. Primero con comida apetitosa, pero no picó. Luego con una cerbatana para sedarla, pero no conseguían acercarse lo suficiente. Agotados los recursos, optaron por algo que no podía fallar, una trampa. Y cayó.

"Tenía un pánico y un estrés fuera de lo común", recuerda Nacho. No tuvieron más remedio que cogerla en brazos, y así es como tuvieron que llevarla de un lado a otro las semanas siguientes. Temblando. Se negaba a caminar. A base de terapia y muchos mimos han curado de su fobia a la gente a Cisne, que ahora busca papás.

De su antiguo dueño nada se sabe, así que no podrá ser condenado. El maltrato de animales es un delito, y está castigado con penas de cárcel de tres meses a un año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de agosto de 2007