Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REPORTAJE

Fugitivos

El Solitario ya está entre rejas, pero muchos otros peligrosos criminales siguen sueltos.

El Grupo de Localización de Fugitivos de la policía les sigue el rastro sin descanso.

Aparenta entre 40 y 45 años. Mide 1,75. Desde hace varios meses perpetra atracos en Levante. Usa peluca, gafas y bigote postizo. Es el 'otro Solitario'. Nadie sabe su nombre

Jaime Jiménez Arbe, El Solitario, fue detenido a mediados de julio cuando iba a perpetrar un nuevo atraco en una sucursal bancaria de Figueira da Foz (Portugal). Durante más de 13 años fue uno de los delincuentes más buscados por la policía y la Guardia Civil. Y era el más conocido, al estar considerado como el enemigo público número 1 desde que hace tres años asesinó sin piedad a dos guardias civiles de Tráfico en Castejón (Navarra). La caza y captura de El Solitario era un objetivo prioritario. Pero hay otros muchos más perseguidos: unos 400.000 hombres y mujeres a los que Interior intenta localizar y detener en unos casos por asesinato y en otros por una simple citación judicial a la que han hecho caso omiso.

Dejando al margen a los terroristas de ETA, las estrellas de esta lista de fugitivos son personajes como Rafael Bueno Latorre, Antonio Anglés Martíns, Roberto Marcos Sánchez, Carlos Ruiz Santamaría, El Negro, y Javier Anastasio de Espona, supuestamente implicado en el asesinato de los marqueses de Urquijo en 1980. Y además hay otro que, al igual que El Solitario, se dedica a atracar bancos en la costa levantina y del que por el momento no se conoce su identidad. Es el nuevo Solitario. Aparte de los españoles, hay centenares de extranjeros que se han refugiado bajo el cálido sol español tras sentir que la policía de sus países les pisaba los talones.

Teóricamente, todos los policías, guardias civiles, ertzainas y mossos d'esquadra tienen entre sus funciones descubrir y capturar a cualquier delincuente buscado por la justicia. Pero en la práctica no había nadie que se ocupara de centralizar y canalizar toda la información sobre estos individuos. Así que el Gobierno decidió crear en 2004 el Grupo de Localización de Fugitivos, dependiente de la Comisaría General de Policía Judicial, que dirige Juan Antonio González.

El citado grupo tiene entre sus objetivos "la averiguación del paradero, localización y, en su caso, detención de delincuentes peligrosos, encartados en actividades de delincuencia organizada o en delitos de especial gravedad y notoriedad". Sobre todo, de aquellos sobre los que recaen órdenes de busca y captura dictadas por jueces o tribunales españoles; de aquellos sobre los que haya órdenes de detención internacional, derivadas de procedimientos de extradición o de órdenes europeas de detención y entrega, emitidas por autoridades extranjeras; o bien de aquellas personas que figuren implicadas como sospechosas en investigaciones del Cuerpo Nacional de Policía.

Rafael Bueno Latorre, sevillano de origen, de 52 años, criado en Cataluña, es uno de los criminales más buscados de España desde hace casi un cuarto de siglo: desde que lograra escapar de la prisión de alta seguridad de Alcalá-Meco (Madrid). Durante unos años ha sido desplazado del ranking público de los fugitivos por El Solitario. Pero la policía no se ha olvidado de Bueno Latorre ni un solo día desde que el 19 de abril de 1984 consiguió evadirse de la cárcel.

Un atracador de bancos que actúa desde hace meses en Levante es el 'nuevo Solitario'

¿Quién es Rafael Bueno Latorre? Es un fuguista nato. Entre 1970 y 1983 fue detenido en varias ocasiones por atracos a sucursales bancarias, en cuya comisión siempre utilizaba armas de fuego. El 26 de mayo de 1978 se escapó de la prisión de Carabanchel, y fue detenido meses más tarde.

El salto a la fama de este peligroso atracador se produjo el 12 de octubre de 1983, cuando se fugó del hospital Provincial de Burgos, donde se hallaba custodiado por tres policías nacionales. Dos de éstos, Jesús Postigo y Raúl Santamaría, fueron abatidos a tiros, tras lo que los homicidas les arrebataron sus armas reglamentarias. Para llevar a cabo la fuga, ideada desde la prisión por Bueno, éste se autolesionó dos días antes clavándose un objeto punzante. El plan consistía en lograr su traslado al hospital y allí, auxiliado por varios compinches, poner tierra de por medio. Tuvo suerte.

Apenas un mes después de la sangrienta evasión del despiadado atracador, su banda secuestró y asesinó a tiros a dos delincuentes -Manuel Andrés Sánchez Manzano y Eduardo Aldama de la Red- por considerarlos soplones de la policía. Sus cadáveres fueron sepultados en las cercanías de Barcelona.

Hay que buscar las debilidades del perseguido", dice el jefe del Grupo de Localización

El rastro de sangre que iban dejando a su paso Bueno y su banda hizo saltar todas las alarmas. Fue declarado enemigo público número 1 y toda la maquinaria policial activó sus resortes para capturarle. La Brigada Provincial de Policía Judicial de Barcelona tuvo éxito: el 25 de noviembre de 1983 capturó al jefe de la banda y a varios de sus secuaces, a los que les fueron imputados ocho atracos, además de los delitos de sangre mencionados.

El apresamiento de este criminal fue celebrado como uno de los mayores logros policiales de la época. Sin embargo, la alegría iba a durar bien poco. Bueno Latorre volvió a demostrar sus dotes de fuguista el 19 de abril de 1984. Ese día, en unión de otros dos reclusos, logró fugarse del penal de Alcalá-Meco después de encañonar con dos pistolas (hechas con jabón pintado de negro con tinta china) a los funcionarios de prisiones, a quienes desnudaron, para ponerse luego sus ropas y abandonar la prisión tranquilamente. Desde entonces -y han pasado ya más de 23 años-, la policía no ha vuelto a tener la menor pista de él. Como si se lo hubiera tragado la tierra. Dicen que le han visto en Marsella (Francia) y en la costa mediterránea española. Y hay policías que aventuran la teoría de que está muerto. "En todo este tiempo es imposible que no hayamos sabido nada de él si estuviera vivo", dice un mando policial.

Dar por muertos a los delincuentes más molestos y peligrosos es una forma de intentar cerrar aquellos casos que suponen una asignatura pendiente para la policía o la Guardia Civil. Su libertad es como un bofetón, una afrenta, una burla para la poderosa maquinaria policial y judicial. La victoria de un hombre solo frente al enorme ejército represivo del Estado es lo que convierte a estos individuos en leyenda y crea en su derredor un halo de misterio.

El misterio, por ejemplo, envuelve a Antonio Anglés Martíns, presunto asesino y violador de Míriam García, Désirée Hernández y Antonia Gómez, las niñas de Alcàsser (Valencia) a las que secuestró junto con Miguel Ricart [hoy cumpliendo condena] la noche del 13 de noviembre de 1992. El triple asesinato fue un mazazo para la sociedad española. La policía y la Guardia Civil desplegaron la mayor operación conocida hasta entonces para cazar a Anglés. Sin embargo, éste logró eludir el cerco, huir a Portugal y embarcar de polizón en el mercante City of Plymouth, que en marzo de 1993 llegó a Dublín. Cuando el barco atracó en la capital irlandesa, el polizón había desaparecido. Al encontrarse en aguas del puerto un flotador perteneciente al barco, la policía sospechó que el asesino había conseguido una vez más dar esquinazo a sus perseguidores.

Lorenzo Martínez, el inspector que está al frente del Grupo de Localización de Fugitivos, recuerda aquellos días de búsqueda frenética y desesperada del asesino de Alcàsser: "Con el caso Anglés hubo una movilización general. Hicimos cientos de CD con las fotos y las huellas dactilares de Anglés para enviárselos directamente a todas las policías del mundo, sin esperar a que Interpol distribuyera la ficha. La captura del supuesto asesino de las niñas de Alcàsser sigue siendo asunto catalogado con la máxima prioridad".

Desde hace más de 13 años, Anglés es un fantasma. Ha habido gente que dice haberlo visto en Brasil -su tierra natal-, en Uruguay o en otros países de América. Todas las pistas han sido rastreadas e investigadas. Sin el menor éxito. Quizá por eso hay muchos agentes que prefieren darle por muerto. Así, este enojoso caso quedaría cerrado. ¿Pero dónde está el cadáver?

400.000 personas figuran reclamadas en los archivos de la policía y la Guardia Civil

No menos enigmático es el paradero de otro hombre que hace más de un cuarto de siglo acaparó las primeras páginas de todos los periódicos: Javier Anastasio de Espona, nacido el 25 de julio de 1954, íntimo amigo del difunto Rafael Escobedo, e implicado como él en el asesinato de María Lourdes Urquijo Morenés y Manuel de la Sierra Torres, marqueses de Urquijo, el 1 de agosto de 1980 en su chalé de Somosaguas (Madrid).

Anastasio, tras cumplir el tiempo máximo de estancia en prisión preventiva, quedó en libertad provisional en diciembre de 1987. Aprovechó esta circunstancia para fugarse de España. Ocurrió unos siete meses antes de que Escobedo, yerno de los marqueses, fuera hallado ahorcado en su celda del penal de El Dueso (Cantabria), donde cumplía condena.

Nada se supo de Anastasio hasta que el 4 de diciembre de 1990 fue entrevistado en la isla brasileña de Buzios por el periodista Jesús Quintero (El Loco de la Colina). Ahora que acaban de cumplirse 27 años del crimen de los Urquijo, el asunto está a punto de prescribir para la justicia penal. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid tiene decretada contra Anastasio una orden de busca y captura vigente al menos hasta finales del presente año. Hoy por hoy es un fugitivo de oro.

Fugitivo de oro es también -y en este caso con mayor motivo- José Pérez Díaz, un asturiano de 56 años, más conocido por el apelativo de Pepe el del Popular, ya que era director de una sucursal de esta entidad en Santander. Desapareció sin dejar rastro en marzo de 1991 tras haber estafado supuestamente 36 millones de euros al banco (6.000 millones de las pesetas de entonces).

Pepe había seleccionado a unos 300 clientes de los más de 2.000 que tenía su oficina. Les ofreció remuneraciones superiores al 12%, un par de puntos por encima de la competencia. Ese dinero lo ingresó, supuestamente, en cuentas corrientes, libretas o depósitos, pero nunca lo pasó a la contabilidad oficial del Popular. Como la informática no era entonces de uso común, Pepe anotaba a máquina los saldos -más los supuestos intereses- sin mayor problema. Además, aseguraba que el dinero era opaco para el Ministerio de Hacienda (el sueño de cualquier inversor sin escrúpulos). A cambio, los clientes sólo tenían que ser discretos.

Cuando el Banco Popular descubrió el pastel urdido por el empleado de la sucursal santanderina de Puertochico, éste decidió esfumarse con su esposa antes de que le echaran el guante. La policía siempre ha sospechado que encontró refugio en Chile, Argentina o México (sobre todo, en este último país). Contra él sigue vigente una orden de búsqueda internacional que, 16 años después, no ha dado el menor resultado.

Roberto Marcos Sánchez, español de origen suizo de 35 años, un tipo "muy peligroso y violento", es objeto de una intensa búsqueda por ser el presunto autor material del apuñalamiento de tres hombres, el 13 de diciembre de 2002, en un pub de la calle de la Trinidad de Gijón (Asturias). Uno de los agredidos murió.

La policía ha capturado a más de 440 huidos desde la creación del grupo de busca y captura

La policía buscó a Marcos en Asturias, en Madrid y en Alicante, donde su familia posee diversas propiedades. Todo con resultado negativo. Según el Grupo de Localización de Fugitivos, este supuesto homicida podría haber cambiado completamente su aspecto y usar cabello largo con coleta. "Las gestiones realizadas para su localización ofrecen dos vías de investigación: una centrada en el sur de la Península, y la otra, en un país de Latinoamérica", explica el jefe del grupo policial.

Carlos Ruiz Santamaría, El Negro, supuestamente nacido el 18 de febrero de 1967 en Guadalajara (México), es otro de los delincuentes a los que con más ahínco busca el Cuerpo Nacional de Policía. Sin embargo, éste ni siquiera conoce su verdadera identidad ni su nacionalidad (cree que es colombiano).

El Negro, supuesto delegado del cartel de Bogotá en España, fue encarcelado tras ser detenido en el curso de la Operación Temple, desarrollada en julio de 1999. Esa redada supuso la mayor incautación de cocaína realizada en España y posiblemente en Europa: 7.500 kilos en el buque Tamsaare y otros 5.500 kilos en una vivienda de Puebla de Caramiñal (A Coruña).

Tras el pago de una fianza de cinco millones de pesetas, los jueces le pusieron en libertad provisional por un informe psiquiátrico que le atribuía un "trastorno bipolar con tendencias suicidas". El narco aprovechó la ocasión para escapar en diciembre de 2001. La policía sospecha que está en Colombia.

Buscado está también el nazi Aribert Heim, el llamado banderillero de Mauthausen, nacido el 14 junio de 1914. Quienes estuvieron en ese campo de concentración saben quién es: un médico de las SS, un carnicero capaz de las mayores atrocidades, lo que le valió el sobrenombre de Doctor Muerte.

Javier Anastasio, implicado en el doble crimen de los Urquijo, es un 'fugitivo de oro'

Al final de la guerra, Heim trabajó de ginecólogo en Baden Baden (Alemania). Residió en la costa levantina muchos años, pero desde 2004 se le ha perdido la pista. Se sospecha que se oculta en Chile. Las últimas fotos que hay de él datan de 1957. Alemania ofrece por él una recompensa de 130.000 euros, y un judío anónimo, otros 100.000.

La inmensa mayoría de los malhechores buscados son hombres. Pero también hay mujeres. Como Johanna Yvette Jaramillo Levoyer, ecuatoriana, nacida en 1976, contra la que hay una orden de detención e ingreso en prisión decretada por la Sección II de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional desde 2001 por tráfico de drogas. Es buscada desde finales de octubre de 2003, y cabe la posibilidad de que haya regresado a su país de origen, ya que no existe referencia alguna que la sitúe en España, según fuentes policiales.

"Hay que buscar la debilidad del fugitivo; llegar a conocerle muy bien para saber cuáles son sus puntos débiles y qué error puede cometer en un determinado momento. Casi todos usan documentación falsa", explica el inspector Martínez cuando se le pregunta por las dificultades de su trabajo.

El Grupo de Localización de Fugitivos lo integran hoy ocho funcionarios (con anterioridad llegaron a ser 11) que practican las detenciones o bien canalizan la información que permite a otros compañeros poner a los delincuentes fuera de juego. En España no hay cazarrecompensas, como en Estados Unidos, entre otras razones porque no se pagan recompensas. No obstante, las autoridades alemanas gratificaron recientemente con 5.000 euros a Jon Gurutz T. M., un jubilado donostiarra que el pasado 9 de abril facilitó la detención en San Sebastián de uno de los dos homicidas de la joven estudiante Caroline Bernath, asesinada en un ritual satánico en Passau (Baviera).

'El Negro' es uno de los delincuentes a los que la policía busca con más ahínco desde 2001

¿Y cómo reacciona un delincuente huido cuando siente los grilletes alrededor de sus muñecas? "Suelen sorprenderse, pero no se resisten. Desde que se creó este grupo policial, sólo recuerdo dos o tres casos en que tuvimos que emplear la fuerza para reducir a otros tantos individuos. Uno de ellos era un paquistaní que había tiroteado a dos personas en Gran Bretaña, y que creyó que éramos unos delincuentes que íbamos a quitarle un alijo de droga que llevaba encima", dice el inspector Martínez.

Este grupo, dependiente de la Comisaría General de Policía Judicial, tiene abiertas 1.214 operaciones por solicitudes de búsqueda y detención de personas reclamadas por juzgados o tribunales nacionales o internacionales. Desde 2004 han culminado 673 de estas investigaciones con el resultado de 440 detenidos, de los que 71 estaban reclamados por la justicia española, y en cantidad similar lo son españoles reclamados por la justicia extranjera.

De las cifras indicadas, hay 132 operaciones que se dan por finalizadas, dado que la persona buscada ha sido detenida en su país o en otro, o bien las autoridades judiciales que solicitaron su localización y detención a escala internacional han anulado esa orden de búsqueda por diferentes motivos.

"Los buscados tienen 49 nacionalidades diferentes, pero los países europeos son los que más requieren nuestros servicios. Encabeza la lista Alemania, seguida de Italia, Francia, Reino Unido y Bélgica, todos ellos con más de un centenar de operaciones encomendadas, en algunas de las cuales se busca a dos, tres y hasta a nueve individuos", detalla el inspector.

La caza continúa.

La captura de Gotovina y más de 440 éxitos en tres años

EL GENERAL ANTE GOTOVINA, el criminal de guerra croata más buscado, fue detenido en diciembre de 2005 en el hotel Bitácora de Maspalomas (Tenerife). Antes de esa fecha había sido detectado en el archipiélago canario, pero logró eludir el cerco policial y escapó a Isla Mauricio. La captura de uno de los criminales más famosos de la guerra de la antigua Yugoslavia es uno de los éxitos de los que están más orgullosos los integrantes del Grupo de Localización de Fugitivos. Desde su creación, en 2004, esta unidad ha facilitado o consumado la detención de 440 prófugos.

El entonces ministro del Interior, José Antonio Alonso, reveló que Gotovina visitó además varios países, entre ellos la isla francesa de Tahití, Argentina, Chile, China y la República Checa. Las autoridades españolas entregaron de forma inmediata a Gotovina, tras pernoctar en la cárcel de Soto del Real (Madrid), al Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY). Este fugitivo, de 52 años, fue detenido sin incidentes en el sur de Tenerife, donde llevaba cinco días alojado, mientras estaba cenando con un amigo en el restaurante del hotel. Usaba un pasaporte falso croata a nombre de Kristian Horuat.

Otros éxitos de la policía han sido la detención de Francisco Javier Martínez San Millán, Franky, de 44 años, que estuvo huido casi tres lustros para eludir su condena por el caso de la Operación Nécora (narcotráfico gallego), Tras ser arrestado en agosto de 2006 en Denia (Alicante), la policía constató que se había intercambiado las huellas de los dedos de la mano derecha con las del pie derecho mediante una operación quirúrgica. Joel Farfán Carreño, de 43 años, nacido en Ciudad Juárez (México), importante capo del narcotráfico mexicano, fue aprehendido en agosto de 2005 en un lujoso hotel madrileño.

El lituano Darius Blinkevicius, buscado por seis homicidios dolosos, dirigente de la red criminal de los Tulpinai, fue apresado en agosto de 2004 en Adra (Almería). Heinz Schirmer, alemán de 62 años, era buscado como supuesto jefe de una red de burdeles en Alemania que habría defraudado en impuestos, desde el 15 de septiembre de 2000, más de 3,7 millones de euros. Fue arrestado en Oliva (Valencia).

La británica Deborah Judith Mugridge fue capturada en Aarona (Tenerife), acusada de agresiones sexuales a su hija y su hijo cuando tenían 12 y 4 años, respectivamente. La detención fue posible por la colaboración ciudadana, tras emitirse su imagen por televisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2007

Más información