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Reportaje:ROCK

Bob Dylan lleva la polémica a las pistas de baile

Escándalo para los puristas: hoy se estrena la remezcla de 'Most likely you'll go your way (and I'll go mine)' del 'dj' Mark Ronson

Era el último tabú. Hasta hoy, Bob Dylan nunca había tenido relaciones con la música de baile, tal como se entiende en las discotecas de los cinco continentes: machacona y digital. Sin embargo, hoy se comienza a radiar en todo el mundo la remezcla de Most likely you'll go your way (and I'll go mine) que ha realizado un dj muy popular, Mark Ronson. Para parte del contingente de "dylanófilos", se trata de una aberración: Dylan no debería ceder su música para que la moldearan manos ajenas. Antes de escucharlo en su integridad, los foros de Internet ya registran furiosos argumentos contra lo que creen una claudicación de Bob a las exigencias del negocio musical.

En realidad, ya existían precedentes: Dylan permitió que Articolo 31, un grupo de raperos italianos, "sampleara" su Like a rolling stone y el resultado, Come una pietra scalciata, se convirtió en un modesto llenapistas. Aunque el gran modelo es uno de sus ídolos: en 2002, Elvis Presley logró el mayor de sus éxitos póstumos con una remezcla de A little less conversation, realizada por el holandés Junkie XL. En su primera edición, en 1968, la canción no pasó del número 63 de las listas estadounidenses. En su reencarnación, revitalizada y convertida en la banda sonora de El torneo secreto, un spot futbolero de Nike, llegó al número uno de muchos países y ayudó a que la recopilación consiguiente, Elvis 30 number ones, despachara unos diez millones de copias. Pero, alegan los "dylanitas", Presley no podía protestar.

El responsable de la remezcla dylaniana, Mark Ronson, es un chico de buena familia que está en racha tras producir a la estrepitosa Amy Winehouse y haber concebido Version, una colección de imaginativas lecturas de canciones clásicas que agradó a Dylan.

En sus declaraciones, parece que Ronson todavía no se lo cree: "Es la primera vez que Bob ha dado a alguien los multipistas de sus canciones. Soy un gran fan suyo y es un verdadero honor, teniendo en cuenta que lo escuchó y dio su aprobación". Avisa también que la reconstrucción agradará a los amantes del soul de los sesenta y el funk de los setenta.

El tema elegido, Most likely you'll go your way (and I'll go mine), data de 1966 y pertenece a un nutrido subgrupo del cancionero dylaniano: las despedidas agrias a antiguos amores. Durante un tiempo, fue importante para el cantante: se usaba para abrir y cerrar los conciertos de la gira que hizo con The Band en 1974; posteriormente, reaparece de forma infrecuente en sus conciertos. Aún así, es materia sagrada para el núcleo duro de seguidores de Dylan.

La remezcla busca publicitar la enésima recopilación de Dylan, un triple CD -también sale una versión en disco sencillo- que se lanza el 1 de octubre. La caja está siendo objeto de una intensa campaña publicitaria: se pidió incluso a los fans que enviaran sugerencias, en lo que suena a ejercicio de relaciones públicas más que a genuino deseo de confeccionar una selección a la medida de los fieles.

Frente a las protestas, el reconocimiento de que la remezcla está en línea con el Dylan del siglo XXI, abierto a todo lo que sirva para vender su música. Pactó ediciones exclusivas con la cadena de cafeterías Starbucks, apareció en un anuncio de lencería de Victoria's Secret, promocionó la venta de sus obras a través de iTunes. Acepta las tendencias de mercadotecnia imperantes, rompiendo filas con Neil Young, Tom Waits y demás militantes que, por ejemplo, se niegan a que la publicidad contamine sus canciones. Pero Dylan tiene bula. Y hasta los puristas terminarán paladeando la creación de Mark Ronson.

La hora de Newport

A finales del siglo pasado, Dylan debió decidir que era hora de combatir la gran anomalía de su carrera: excepto en determinadas etapas, no ha sido un gran vendedor de discos. Y su organización se lanzó a explotar su legado. Coincidiendo con la edición de la caja retrospectiva, Dylan, saldrá a la venta un DVD, The other side of the mirror. Dylan at the Newport Folk Festival. Se juntan sus actuaciones en aquel evento durante los años 1963 y 1965, solo o en compañía de Joan Baez y Johnny Cash.

Entonces, Newport era el mayor acto público de la izquierda cultural estadounidense, tras la caza de brujas. El folk era más que música: encarnaba un nebuloso ideal político. Y Dylan era la cabeza visible; había facturado algunos de los himnos del movimiento. Hasta que rompió la baraja. El folk miraba por encima del hombro al rock y en 1965, Dylan se presentó con una banda eléctrica. Según la leyenda, se encontró con una oposición airada y pareció recular. Pero en realidad siguió con su proyecto rockero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de agosto de 2007

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