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Reportaje:TEATRO

El vigor de 'Divinas palabras' conquista Nueva York

El Lincoln Center descubre el teatro en español de la mano de Gerardo Vera

Por primera vez en la historia del Lincoln Center Festival, uno de los más prestigiosos de la temporada veraniega neoyorquina, el escenario se ha llenado de voces que recitaban en español. Divinas palabras, el montaje teatral con el que Gerardo Vera se estrenó el pasado año al frente del Centro Dramático Nacional, hizo su debú neoyorquino el jueves y hoy cerrará un festival en el que también se ha podido escuchar el acento mexicano, el chileno y el argentino gracias a los montajes De monstruos y prodigios (Ciertos habitantes, México), Gemelos (Compañía teatro Cinema de Chile) y Un hombre que se ahoga (Proyecto Chéjov, Argentina).

"A pesar de que en Nueva York el 30% de la población habla español, es muy difícil ver obras de calidad procedentes de España o de países iberoamericanos. El teatro es caro y es necesario tener una infraestructura potente para hacerlo viajar pero hasta ahora las instituciones norteamericanas no le han prestado demasiada atención y las latinoamericanas no tienen fondos para ayudar a sus compañías. En cuanto a lo que se produce aquí, tiene poca repercusión y el problema es el mismo, falta dinero. Y es una lástima porque el producto es de primera clase, a la misma altura que las obras que vienen de Francia o del resto de Europa", explica Olga Garay, la comisaria encargada de la selección con la que el Lincoln Center "ha perdido su virginidad y ha descubierto el teatro en español".

Esta promotora cultural, que acaba de ser elegida como concejala de Cultura de Los Ángeles, viajó durante casi un año por medio mundo en busca del mejor teatro en castellano. Divinas palabras me deslumbró. Es una obra magistral, difícil de ver porque Valle-Inclán, al igual que los buenos shakespeares, se produce poco y el montaje de Gerardo Vera era muy potente", afirma Garay.

Para el director español, que el jueves se declaraba tranquilo ante "el reto y el privilegio" de estrenar en una de las instituciones culturales más importantes y exigentes de Estados Unidos, "haber llegado hasta aquí demuestra que el teatro que se hace en España está maduro para lanzarse a los circuitos internacionales pero es necesario que se apoye económicamente para que pueda viajar". El director, asegura que Divinas palabras le ha marcado en diversos momentos de su existencia, "es un sueño que tiene que ver con mi vida como creador" y sin duda es la culpable de que se aleje del cine. "Yo hasta ahora era un director de cine que además dirigía teatro pero después de esta experiencia voy a ser un director de teatro que hará cine de vez en cuando". Incluso se ha planteado llevar Divinas palabras a la pantalla, "algo que ya intentó sin éxito Orson Welles", pero de momento, señala, prefiere "que esta obra siga respirando a través de los escenarios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de julio de 2007