Gangas sin cédulas de habitabilidad

En la calle de Carders de Barcelona se vende un piso usado de 20 metros cuadrados construidos por 66.000 euros. ¿Una ganga? Su dueño lo aclara: "No hay cédula de habitabilidad". Es más, dice que está escriturado como "cuartillo a la altura del primero" y sólo tiene 1,90 metros de altura. "Es ideal para invertir. Lo teníamos alquilado desde hace tres años y se pueden sacar perfectamente 350 euros al mes", asegura.

Pisos como éste, anunciado en el portal Idealista.com, abundan en Barcelona. Desde un piso de 20 metros cuadrados en el barrio del Raval por 117.000 euros -"precio de escándalo", reza el anuncio- hasta un estudio también de 20 metros ofertado en Gràcia por 100.000 euros. La agencia que lo vende aclara que no tiene cédula. "Era un local comercial, pero tiene cocina y baño", asegura.

La Generalitat sabe que proliferan estos pisos, igual que admite otros fenómenos como el hacinamiento en algunos pisos, que afecta sobre todo a inmigrantes extracomunitarios. Los responsables autonómicos de Vivienda han anunciado que, tras la aprobación de la nueva Ley de Vivienda, en trámite parlamentario, regularán por decreto ley las condiciones mínimas para habitar los pisos. El consejero de Medio Ambiente y Vivienda, Francesc Baltasar, también ha anunciado que reforzará las inspecciones de estos espacios, que la Generalitat considera "infraviviendas".

El Ayuntamiento de Barcelona ya ha tomado cartas en el asunto y ha precintado 14 antiguos locales comerciales de un semisótano del barrio de Gràcia que se alquilaban como viviendas al considerar que las condiciones eran "infrahumanas".

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