Reportaje:GREC'07

Ración extra de violencia

La Fura dels Baus vuelve a sus raíces en 'Imperium'

Desde su fundación, en 1979, la violencia ha sido un ingrediente habitual en los espectáculos de La Fura dels Baus. La compañía ofrece una ración extra de situaciones extremas en su último espectáculo, Imperium, con dirección de Jürgen Müller, que supone un regreso al planteamiento conceptual de sus primeros montajes. En él se pretende a agitar la conciencia del espectador y hacerle reaccionar contra la lógica de "canibalismo, dominación y reducción del ser humano al consumo" que, a juicio de Müller, articula el mundo actual. El espectáculo se presenta desde hoy en el Mercat de les Flors, donde podrá verse hasta el 28 de julio.

Un reparto integrado exclusivamente por mujeres, ocho actrices en total, interpreta este montaje, cuya trama recrea la lógica del imperialismo según la interpretación furera: el sometimiento de una sociedad, entidad o individuo sobre otro, al que aniquilará si no consigue doblegarle. El caos, Profetas, El mensaje, Adiestramiento físico, Adiestramiento mental, Adiestramiento emocional, Canibalismo y Matanza son los distintos estadios de dominación descritos sobre el escenario. Un espacio diáfano, con los espectadores en pie, deambulando de un sitio a otro por imperativo de la acción y el acoso de las intérpretes, remite a las propuestas más provocadoras de la compañía.

En China, la censura resolvió que las actrices debían cubrirse el pecho

Una gran pirámide truncada y diversos elementos colgados del estilo de mochilas bomba conforman la escenografía de la pieza, en la que la música electroacústica, la iluminación y el vídeo complementan el lenguaje físico, pilar del espectáculo. Hay una escasa presencia del texto en este montaje repleto de elementos arquetípicos, con pinceladas de tragedia griega. En ellas se inspiró Müller para empezar a darle forma.

El montaje llega a Barcelona dos meses después de su estreno, en Pekín, en el marco del festival Meet in Beijing. Fue una primicia llena de sobresaltos, pasada por el tamiz de la censura. El comité de control resolvió que las actrices debían cubrir sus pechos con una faja para no aparecer desnudas en escena. Pero los mecanismos de presión para desbaratar el espectáculo se emplearon a fondo. "Teníamos la impresión de que intentaban ponernos todas las trabas posibles para que decidiéramos no estrenar", explica Müller. El director artístico denuncia un boicoteo continuado por parte de sus anfitriones: "La mesa de sonido no funcionaba, no hicieron difusión del espectáculo. No teníamos duchas. El Ministerio de Cultura español, coproductor del montaje, debió asumir la parte del coste que las autoridades chinas desatendieron pese a haberse comprometido a ello".

A pesar de todas las trabas, aseguran que el público disfrutó con Imperium, y entendió perfectamente el discurso contra el esclavismo y la dominación que en él se vehicula. "Nos decían que eso es algo que a ellos les ocurre", asegura el director artístico. El montaje se ha visto también en Francia y en varias ciudades españolas, como Soria, que lo presentó en el programa de actos dedicado a homenajear a Machado en su centenario. Confiesa Müller que temió por la reacción de los espectadores más veteranos ante la incomodidad del montaje. Para su sorpresa, la acogida fue muy cálida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de julio de 2007.

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