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Reportaje:CLÁSICA

Un festival en lo más alto

Gardiner y Antonini deslumbran en Santiago y Lugo en el Festival Via Stellae

En solamente dos ediciones el Festival de Música Via Stellae de Santiago de Compostela y sus Caminos ha conseguido situarse en lo más alto. Las cifras dan una pista de su alcance: 20 conciertos de primera línea en diferentes espacios de Santiago de Compostela, con intérpretes de la categoría de Minkowski, Gardiner, Curtis, Antonini, Dumestre, Marcon, Recasens, Genaux, Von Otter, Alessandrini, Kermes, Víctor Pablo, Kuijken y otros; extensión a toda Galicia del Festival por los Caminos primitivo, portugués, francés, inglés, Fisterra -Muxía, Norte, vía da Prata y la ruta Arousa-, Río Ulla, con más de 40 conciertos en poblaciones como Lugo, Betanzos, Allariz, Redondela, Guitiriz o Cambados; 20 conciertos express gratuitos para nuevos públicos de media hora de duración en claustros de Santiago, y utilización de espacios artísticos singulares como el monasterio de Sobrado dos Monxes o el de Carboeiro.

La organización del festival tiene las ideas muy claras en la selección de obras -algunas de ellas en primera audición en tiempos actuales- y en la propia filosofía de funcionamiento, con atención prioritaria a la fidelización de los mejores intérpretes para proyectos a varios años. Su director, José Víctor Carou, sabe desde luego lo que se trae entre manos.

Programa francés

Un ejemplo de ello fue la actuación de John Eliot Gardiner, al frente de The English Baroque Soloists y el fabuloso Coro Monteverdi, en Santiago de Compostela, anteayer, con un programa francés.

La primera parte, de carácter espiritual, con el Réquiem, de Campra, tuvo lugar en la iglesia de San Domingo de Bonaval; la segunda, dedicada íntegramente a Rameau, era más teatral y se trasladó al auditorio, incorporándose la compañía de danza Roussat-Lubeck, un grupo delicioso a medio camino entre el baile barroco y el mimo contemporáneo, que conquistó al respetable por su sensibilidad, sentido del humor y alta calidad técnica. La integración con los músicos fue modélica. Hoy el espectáculo se repite, con mínimas variantes, en los Proms de Londres.

Pero si los conciertos de Gardiner rozaron la perfección, tampoco se quedaron atrás los de Giovanni Antonini, con el grupo Il Giardino Armónico. En el concierto realizado en el encantador Círculo de las Artes de Lugo, hicieron un Vivaldi de esos que cortan la respiración, con unos prodigiosos conciertos para flauta o flautín, magistralmente tocados en la parte de solista por el propio Antonini. El público lo llenó todo y aplaudió con idéntico entusiasmo en cada una de las convocatorias. El Festival Via Stellae se prolonga hasta el 26 de julio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de julio de 2007