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ANTOLOGÍA DE BABEL | POESÍA

El domador de lunas

estamos apoyados en una roulotte bebemos sangría

charlamos mientras quemamos la noche

junto al mar

el viento fresco nos sorprende con las manos nerviosas

alrededor de los vasos empañados la ternura de una mirada

no vale para burlar la embriaguez de los amores imperfectos

sé que aún posees alguna juventud en esa sonrisa

yo ya sólo emborracho los labios viciados por las palabras

poco tengo que decirte

te toco en el hombro hago promesas y tú ríes

mientras descubrimos en el silencio cómplice del vino

que los dedos se enredarán los unos en los otros y sobre la piel

tiembla una tela de luminosa sal donde cae la noche

sobreviviremos al desgaste del amor

bebemos más

para que haya sólo deseos y no amor entre nosotros y

el muchacho que acostumbra a clavar un cuchillo rubio

en el hombro del mar

La vie est une gare, je vais bientôt partir,

Je ne dirai pas où.

me callé

sabiendo que me llevarías a casa por el camino de la playa

tambaleantes

y mientras yo no pueda abrir de nuevo los ojos

no has de partir estoy seguro

con tu jaula llena de lunas mansas

apaciguadas

'El domador de lunas' pertenece al libro Algunos poemas de la calle del fuerte (1983), incluido en El miedo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de junio de 2007