Reportaje:

Duncan cierra una década prodigiosa

San Antonio vence a Cleveland sin ceder ni un solo partido y logra su cuarto entorchado de la NBA

Los Spurs de San Antonio se coronaron en la madrugada del jueves campeones de la NBA por cuarta ocasión, cerrando una década maravillosa marcada por la imponente presencia de Tim Duncan, el único jugador del equipo texano que se ha puesto los cuatro anillos. Los Spurs vencieron en el cuarto partido (82-83) a unos inoperantes Cavaliers de Cleveland, con lo que la final no hace más que acentuar la diferencia abismal existente entre las dos conferencias. LeBron James fue capaz de ganar por sí sólo a un muy buen equipo, los Pistons de Detroit, pero no le pudo robar un partido a un gran equipo.

A falta de encanto, la historia de la NBA ya no se puede escribir sin mencionar a la escuadra de San Antonio. En su décima temporada, Tim Duncan y sus Spurs tienen ya más anillos que los Celtics de Bird, McHale y Parish y más que los Lakers de Shaquille O'Neal y Kobe Bryant, por no mencionar a franquicias históricas como los Knicks o los Sixers de Filadelfia. Durante su era, Duncan se ha visto ensombrecido por figuras más imponentes (O'Neal), intensas (Kobe Bryant), carismáticas (Wade), atléticas (James), entretenidas (Steve Nash) o técnicas ( Nowitzki). Pero si la consistencia es una cualidad, ninguno ha sido más consistente que Duncan. Sus estadísticas en su primera temporada, la de 1997-98 -21,1 puntos, 11,9 rebotes 2,7 asistencias y 2,5 tapones con un 55% en tiros en 39,1 minutos por partido- son casi idénticas a las de esta temporada: 20 puntos 10,6 rebotes, 3,4 asistencias y 2,4 tapones con 55% en tiros en 34,1 minutos.

Tony Parker fue nombrado jugador más valioso de la final, primer europeo en lograrlo

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Pero los números son incompletos. Duncan, un personaje aburrido en comparación con las otras estrellas de la NBA, no ha dejado de mejorar, sobre todo en defensa. Tras perder velocidad, el pívot, de 31 años y nacido en las Islas Vírgenes, ha aprendido a defender en conjunto tras pulir el arte de cubrir a pívots más rápidos. Además, con los títulos ha llegado la responsabilidad y Duncan se ha convertido en un líder.

También se ha beneficiado de la estabilidad de una organización modelo en el deporte americano. Sus mejores compañeros fueron David Robinson, que cumplió 33 años cuando el número 21 de los Spurs llegó a la Liga, y ahora Manu Ginóbili y Tony Parker, que, tan buenos como son, carecen de la presencia de los socios que tuvieron Shaq, Larry Bird o Magic Johnson. El único que ha acompañado al capitán de los Spurs desde su llegada es su técnico, Greg Popovich, que ha construido a su alrededor un ecosistema que de jugadores solidarios, a los que hace sentir importantes y que sacrifican el dinero y las estadísticas por abrazar una idea y alcanzar la gloria.

En esta ocasión, el triunfo que ha cerrado una serie impoluta para los de San Antonio se cimentó, además de en la sobriedad de Duncan, en la dirección de juego de Tony Parker, que añadió 24 puntos y 7 rebotes a unos números excelentes durante toda la eliminatoria. El base francés, que ha promediado 24,5 puntos y un 57% de acierto en los tiros, ha sido nombrado el jugador más valioso de la final y se convierte en el primer europeo de la historia en conseguir el galardón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 15 de junio de 2007.

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