Reportaje:

La marea amenaza a Simancas

Se multiplican las voces críticas que piden una "renovación real" en el Partido Socialista de Madrid

La vida es cíclica. Al menos, en el Partido Socialista de Madrid. Hace muchos años, su actual secretario general, Rafael Simancas, comía con otros jóvenes de la organización y, según recuerda uno de los presentes, brindaban por su deseo de "cambiar las caras de los líderes". Ahora, seis días después del descalabro electoral del PSOE en Madrid, cada vez más afiliados piden ya, y por primera vez en voz alta, que Simancas, tras anunciar que no será candidato en 2011, no se detenga en su carrera de renuncias.

Trinidad Jiménez: "El PSM es una trituradora. Que deje los pasillos y abra las ventanas"
El líder da "un golpe de autoridad" y decidirá este lunes a sus portavoces

"No debe ser el portavoz en la Asamblea el día de la investidura de Aguirre", clama Enrique Cascallana, el alcalde de Alcorcón. "Hay que arriesgar, como se hizo con Zapatero. Simancas no debe pilotar el proceso de renovación", se suma Trinidad Jiménez, tres años en la oposición municipal. "Es evidente que en Madrid hay que cambiar las cosas", añade más discreta la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. "No veo a Simancas de portavoz hasta el congreso de 2008. Tienen que empezar los cambios ya. Nuestro balance es el peor desde 1997", insiste José Quintana, diputado autonómico.

La réplica de Simancas ha sido inmediata y "como un gesto de autoridad" ha convocado el lunes a las diez a todo el grupo socialista municipal, a las doce a la Ejecutiva regional, y a las cinco de la tarde a los grupos parlamentarios de la Asamblea. En esas reuniones se decidirá el favorito de la Ejecutiva como portavoces del Ayuntamiento y la Asamblea. Una designación no vinculante "pero que sería rarísimo que se desobedeciera", según fuentes de la dirección.

Mientras, las familias socialistas se desperezan. Ahora, reducidas a cuatro bloques: los fieles a Simancas; los antiguos guerristas, transmutados en acostistas; los autodenominados socialdemócratas, casi residuales y liderados por el ex parlamentario Antonio Carmona; y, por último, un grupo de miembros significativos de la Asamblea. Cuatro posturas que "ya han planteado una, otra, partida de ajedrez", según un veterano miembro de la ejecutiva. En esa partida, la primera pieza en caer fue Miguel Sebastián. Hay más en el tablero.

El autodenominado grupo del Samarkanda, por una comida que mantuvieron en ese restaurante de Atocha el pasado miércoles, lamenta la "estructura orgánica y de pasillos, sin contacto con la sociedad del partido en Madrid" y postula al diputado regional Adolfo Navarro (responsable del área de educación) como portavoz provisional en la Asamblea. Este grupo, cuya cúspide está compuesta por el propio Navarro, por los diputados regionales Adolfo Piñedo, Antonio Fernández Gordillo, José Antonio Díaz, María Antonia García y José Quintana, más Cascallana en representación de los grandes municipios del sur, coincide en señalar que "los ciudadanos han demandado en las urnas un cambio en profundidad".

Razonan que hay que "reconstruir el partido en lenguaje, contenidos y, desde luego, líderes sociales". En esa línea, Díaz, por ejemplo observa que "hay señales de atrincheramiento" y que la solución planteada remite "a un reparto de poder para contentar a todos. Yo quiero un congreso extraordinario ya. En el fondo, habría menos jaleo y mucho menos ruido".

En esa dinámica de acuerdos más o menos claros, más o menos opacos, se encuentran los acostistas. Esta corriente, tremendamente crítica con Simancas durante los últimos años, ha decidido apoyarle hasta el congreso de 2008. Pero advierten: "Si quiere seguir más allá, entonces nos encontrará de frente". Sin embargo, otros miembros de la ejecutiva analizan el asunto de manera muy distinta: "Han visto a Rafa en una posición de debilidad y quieren sacar partido. Lo primero que pretenden es colocar a su gente".

"Saben que somos fuertes y nos tienen miedo", advierte uno de los portavoces autorizados del acostismo. Esta facción, se estima, puede controlar casi el 40% de las agrupaciones locales que, según ellos, "es lo verdaderamente importante". Este grupo celebra hoy una reunión para analizar la situación.

Esta tesis es, precisamente, la que lamentan los parlamentarios aglutinados por Navarro y a cuyas críticas se suma Trinidad Jiménez: "Ese partido se come con patatas a todo el que llega, es una trituradora. A base de pequeñas componendas de poder nunca se va a renovar. Necesitamos que se esponje, que deje los pasillos y abra las ventanas".

Los señalados son Andrés Rojo, Ruth Porta, Matilde Fernández o Antonio Romero. El grupo más cercano a Simancas y quienes diseñaron la campaña. "Me parece mal que los compañeros hablen fuera de la Ejecutiva", dice muy seria Matilde Fernández: "Si la organización pide mi cabeza, la pondré a su disposición", concluye. El alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles, y el de Getafe, Pedro Castro, coinciden: "Simancas hasta el congreso".

El diputado Piñedo, del grupo de Navarro, dice que la corriente crítica es imparable y compuesta "por muchos dentro y fuera del partido". Cree que algunos aún no se han señalado porque en el PSM "el miedo guarda la línea".

Al carrusel de críticas, al que se había subido anteayer Joaquín Leguina, se sumaron también el ex alcalde de Alcobendas, José Caballero y el ex consejero de Agricultura del Gobierno de LeguinaLuis Mestre, ahora retirado. Caballero pidió la dimisión de Simancas, Porta y Fernández. Mestre coincidió: "Todo este conglomerado debería irse".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 01 de junio de 2007.

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