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Una temporera rumana muere atropellada en El Rocío

La trabajadora rumana A. L. N., de 36 años, murió la noche del jueves al ser atropellada por un turismo mientras circulaba a pie por una carretera de El Rocío (Huelva). El hecho se produjo a hacia las 21.30, cuando la mujer fallecida transitaba por la A-483, que une El Rocío con Matalascañas. Otra mujer, que presumiblemente acompañaba a la trabajadora resultó herida leve, mientras que la conductora del vehículo y una cuarta implicada no sufrieron ningún daño. Se trata del primer atropello de estas características que se sufre en Huelva este año. En 2006 murieron dos temporeras, ambas de nacionalidad polaca, también atropelladas por un vehículo.

A. L. N era una trabajadora rumana contratada en origen que formaba parte de los cerca de 3.000 jornaleros de esta nacionalidad, en su mayoría mujeres, que en 2007 han viajado a Huelva para trabajar en la recogida de la fresa. Una labor por la que cobran 33,60 euros por día trabajado, en turnos de unas seis horas y media por día. Estos trabajadores son contratados por los empresarios y agricultores onubenses en sus propios países. Los dueños de las fincas corren con los gastos de residencia, agua, luz y el viaje a España.

Desplazamientos

Los temporeros viven, en su inmensa mayoría, dentro de las fincas, en viviendas que se encuentran en mitad del campo y a varios kilómetros del núcleo urbano más cercano. Esto supone un problema a la hora de desplazarse hasta los pueblos para comprar víveres o usar los locutorios. Normalmente, los empresarios dedican una tarde a la semana a facilitar el transporte para los trabajadores con estos fines, pero eso no evita que al atardecer y al anochecer, las carreteras de áreas como las de Almonte, Moguer, Mazagón o Palos, se llenen de jornaleros inmigrantes circulando a pie.

Tras el accidente del jueves, el dueño de la finca en la que trabajaba la fallecida, y que pertenece a la organización agraria COAG, se ofreció a pagar los gastos del tanatorio y de repatriación del cadáver. Así mismo, la organización ha ofrecido al marido la posibilidad de viajar a España por el tiempo que duren los trámites burocráticos.

Eduardo Domínguez, responsable de inmigración de COAG, recordó ayer que su organización lleva años realizando charlas y actividades de concienciación para que los jornaleros extranjeros extremen las precauciones a la hora de transitar por las carreteras. Este año se repartieron chalecos y brazaletes reflectantes al llegar los contingentes de inmigrantes. El problema es que, como reconocen algunos responsables agrarios de la zona, son muy pocos los trabajadores que los utilizan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de abril de 2007