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La policía investiga en Pontevedra la entrada de inmigrantes por Marín que fingen ser menores

El subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández, anunció ayer que se ha abierto una investigación sobre la entrada "preocupante" de un centenar de supuestos menores africanos en Pontevedra a través del puerto de Marín. Los inmigrantes, originarios de Ghana, muestran documentación que acredita que no superan la mayoría de edad, pero la policía sospecha, por su apariencia física, que en realidad no son menores.

El incremento del número de menores africanos que han entrado en Pontevedra en el último trimestre ha desbordado los centros de acogida. Una de las medidas que ha tomado la Policía Nacional es tomar las huellas y fotografías de todos ellos. "Aquí hemos llegado a tener un chico con 16 identidades", afirman fuentes de policiales, que explican que muchos de ellos entran y salen de los distintos centros de acogida dispersos por la península por lo que es fácil perderles la pista.

Desde la Ciudad Infantil Príncipe Felipe, tutelada por la Xunta, afirman que si bien antes registraban la entrada de uno de estos inmigrantes al mes, ahora ya se sitúan en uno o dos por semana. El Centro de Primera Acogida (CPA) de este complejo pontevedrés, con capacidad para 8 personas en circunstancias normales y 10 en caso de urgencia, se colapsó ya en febrero y marzo.

Fuentes del Príncipe Felipe afirman que los niños llegan "física y anímicamente bien" y que su nivel de adaptación a la cultura, la comida o las normas del centro es muy bueno. "Son muy educados y respetuosos", aseguran. Conclusiones que coinciden con la Policía Nacional, si bien aquí matizan que aunque su aspecto no es enfermizo se evidencian carencias nutricionales.

Todos los menores llegan con pasaporte y fecha de nacimiento por lo que los efectivos policiales deben poner en práctica la Orden de Protección del Menor al verse obligados a respetar la documentación validada por la embajada del país africano, a pesar de las sospechas reiteradas sobre el fraude de las edades. Fuentes de la Policía Nacional explicaban ayer que a los jóvenes se les realiza una prueba radiológica con el fin de examinar la longitud de los huesos de la mano que son los que pueden revelar los años reales de los chicos. "A veces suelen oscilar entre los 17 y los 19, rayando la mayoría de edad y, en ese caso, siempre priman los derechos del menor", afirman.

Los jóvenes llegan en su mayoría como polizones en los barcos que atracan en Marín, aunque también entran desde Portugal. Suelen ser atendidos en primer lugar por alguna organización no gubernamental, aunque en otras ocasiones es la policía la que los localiza en la calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de marzo de 2007