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Entrevista:Miembro de la AVT | Juicio por el mayor atentado en España | 11-M

"Hay gente que con el 11-M ha encontrado el sentido de su vida"

Estuvo horas en Ifema esperando a saber si su mujer seguía viva, y no pudo aguantar más. José Luis Sánchez dejó atrás psicólogos y policías y se coló en el pabellón donde estaban alineados los cadáveres sacados de los trenes aquel 11 de marzo de 2004. "Allí encontré a mi mujer. Todavía no tenía puesta la mortaja. Le faltaba un brazo y una pierna. Me acerqué a ella y le quité un clavo oxidado que tenía incrustado en la cara", afirma, mientras repite el gesto con el pulgar y el índice sobre su propio rostro. "¿A mí me van a decir los de la conspiración que no había metralla en las bombas de los trenes?".

Su esposa se llamaba Marion Cintia Subervielle, era francesa y tenía 30 años. El atentado dejó huérfana de madre a la hija de ambos, que tenía 11 meses y hoy va al colegio.

"Le quité un clavo oxidado de la cara al cadáver de mi mujer. ¿A mí me van a decir los de la conspiración que no había metralla en los trenes?"
"Un día una señora de la AVT me dice: '¿No crees que la fiscal está siendo muy guiada?'. Le dije que para nada. La fiscal es como mi segunda madre"
"No tengo rencor. Por mi hija, no puedo vivir con rencor. Hay otras víctimas, que lo hemos superado. Somos miles, y no salimos en la tele"
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La afirmación de que en los trenes del 11-M no había metralla es sólo una de las invenciones que sostienen las teorías conspirativas que indignan a José Luis Sánchez, de 33 años. Es miembro de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), a la que está agradecido porque le ha ayudado mucho estos tres años, con grupos de apoyo, psicólogos y actividades lúdicas. "He superado el atentado", dice orgulloso tres años después. El pasado miércoles, el presidente del tribunal que juzga los hechos llamó la atención a un abogado, Emilio Murcia, que actúa en nombre de la AVT como acusador. Murcia le apretó las tuercas a un policía para descubrir fallos en su actuación, en vez de aprovechar el testimonio para clarificar los hechos y ayudar a que los acusados paguen por sus crímenes. No era la primera vez que el abogado intentaba crear dudas sobre las pruebas y las acusaciones, basándose en las teorías conspirativas. Detrás de ello hay personas "que no respetan nada", dice. Él es miembro de la asociación, pero en el juicio está representado por la acusación del Estado.

También ha visto ganar protagonismo en los medios al abogado de "la asociación de Esperanza Aguirre [Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M]". "El presidente del tribunal le tuvo que decir 'cambie el sentido de su acusación', porque estaba haciendo preguntas para intentar exculpar a los procesados. ¡Qué vergüenza!".

La muerte de su mujer le llevó a apoyarse en ayuda psicológica, que encontró a través de la AVT. Aún hoy la necesita de vez en cuando. Durante meses estuvo obsesionado con los detalles del atentado, siguiendo las teorías por Internet. "Yo compraba todo lo que hablara de 11-M, revistas y libros", y demuestra un conocimiento exhaustivo, tanto de los supuestos agujeros negros como del sumario. "Hasta que constaté que era todo una bazofia".

¿Y por qué se fomenta todo esto? "Hay gente que con el 11-M ha encontrado un sentido a su vida", afirma. En especial, algunas víctimas, que se han obsesionado, y los divulgadores de las teorías conspirativas. "A Luis del Pino [periodista, autor de buena parte de los episodios conspirativos] yo le he oído decir una cosa que me hizo mucho daño: '¿Quién ha salido ganando con el 11-M?' Pues tú mismo. Que no te conocía nadie y ahora tu libro se vende a mansalva en El Corte Inglés. Ha publicado ya tres o cuatro libros. Yo leí uno. Viene a decir que es ETA, Manzano, en confabulación con los Tedax, el CNI, los servicios secretos marroquíes y Zapatero, que se juntaron en la bodeguilla de Felipe González y lo idearon".

Que sus opiniones no son mayoritarias dentro de la AVT es algo que ha constatado. Últimamente no puede hablar con nadie. "No encuentro con quién. La gente que yo conocía se ha ido a otras asociaciones. He ido al juicio con el grupo de la AVT. Un día una señora me dijo: '¿Y tú no crees que la fiscal está siendo muy guiada?'. Le dije que para nada. La fiscal es como mi segunda madre. Inmediatamente cortaron la conversación".

José Luis exige respeto para Olga Sánchez, la fiscal que le representa. "Se comió el levantamiento de los cadáveres. La ponen a parir. Una persona que levantó 64 cadáveres, entre ellos mi mujer. Si ves su auto de levantamiento, que lo hizo a boli y está en el sumario, empieza escribiendo bien, y ves que al final se tuerce la escritura y casi no dice ningún detalle de los cadáveres. Lo que ha tenido que hacer esta mujer".

Se apuntó a la asociación junto a Gabriel Moris, hoy vicepresidente, seguidor de las teorías conspirativas y uno de los peritos que analizaron los explosivos. "Le conozco desde que pasó. Él vivía enfrente de mi casa y perdió a su hijo en el mismo tren que mi mujer, en la calle Téllez". José Luis habla con respeto de Moris. Ambos han discutido sobre el atentado. "Me insistió en que me hiciera de la acusación particular de ellos. No se lo dije a la cara, pero sinceramente creo que les están manipulando".

Si se le pregunta directamente si cree que son culpables los acusados, de la manera que se dice en el sumario, surgen las dudas, pero de otro tipo. "Fue así. Como víctima, a mí lo que me preocupa es no saber exactamente lo que pasó. Cómo colocaron las bombas, cuántos fueron. Pero eso a mí no me hace dudar del sumario. Fueron ellos. Pero no les tengo ningún tipo de rencor. Tengo un poco contra los cuerpos y fuerzas de seguridad. Porque no hicieron su trabajo y no dimitió nadie".

Para la labor social de la AVT sólo tiene buenas palabras. "De vez en cuando nos llamaban para ir a un balneario, o a Eurodisney con la niña. Me buscaron trabajo de funcionario en la comunidad de Madrid, en Hacienda. Si tengo un problema, llamo a la psicóloga. La valoración, desde el punto de vista social es buena. Pero no desde el punto de vista político". José Luis se considera de derechas.

Tras apuntarse a la AVT, le llamaron para echar una mano en la organización de una manifestación. Era el 22 de enero de 2005, la primera de la organización contra el Gobierno. "Ahí me di cuenta de que la asociación era un instrumento del PP. Lo digo como lo pienso y como lo he constatado".

En su decisión de no abandonar la AVT también están sus recelos hacia otras asociaciones. "Pilar Manjón, por ejemplo, habla en nombre de todos cuando dice: 'Las víctimas ni perdonamos ni olvidamos'. Eso es un sentimiento muy profundo para hablar en nombre de todos. Porque yo desde el principio vi a mi hija y me dije: 'Yo no puedo vivir con rencor'. Hay otras víctimas, que lo hemos superado. Somos miles y no salimos en la tele por discreción"

José Luis Sánchez, miembro de la AVT.
José Luis Sánchez, miembro de la AVT.RICARDO GUTIÉRREZ

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Sobre la firma

Pablo Ximénez de Sandoval
Es editorialista de la sección de Opinión. Trabaja en EL PAÍS desde el año 2000 y ha desarrollado su carrera en Nacional e Internacional. En 2014, inauguró la corresponsalía en Los Ángeles, California, que ocupó hasta diciembre de 2020. Es de Madrid y es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense.

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