Crónica:Fútbol | Copa de la UEFA: vuelta de los octavos de finalCrónica
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Increíble Palop

Un gol del portero en el descuento rescata al Sevilla, que eliminó al Shakhtar con un tanto de Chevantón en la prórroga

La fe y la coherencia con lo que se sabe hacer tiene premio. Hasta en el fútbol, un universo que puede vivir un big bang en cada uno de sus segundos. El Sevilla pudo haberse llevado el partido y la eliminatoria antes de la media hora de disputa ante el Shakhtar. Falló goles de todos los colores y formas posibles. No le pasó lo mismo al Shakhtar, que marcó dos de las pocas oportunidades que tuvo. Pero el Sevilla no dejó de ser el Sevilla y ayer el fútbol se lo premió con el pase a los cuartos de final de la Copa de la UEFA. La remontada de ayer tiene firma y sitio en las dos porterías: Palop, el guardameta del Sevilla, inmenso en su área la mayor parte del partido, goleó el empate temporal en la última jugada de los 90 minutos, una de las pocas cosas que le faltaban por vivir a este equipo enchufado a la épica, la estética...

SHAKHTAR 2 - SEVILLA 3

Shakhtar Donetsk: Shust; Gay, Lewandowski, Chygrynskiy, Shevchuk (Rat, m. 43); Kucher, Fernandinho, Matuzalem (Duljaj, m. 84), Jadson; Bielik (Elano, m. 64) y Marica.

Sevilla: Palop; Hinkel (Chevantón, m. 57) Javi Navarro (Duda, m.81), Escudé, Dragutinovic; Daniel Alves, Poulsen, Maresca, Adriano (Puerta, m. 57); Kanouté y Luis Fabiano.

Goles: 1-0. M. 49. Matuzalem marca en postura acrobática, haciendo el escorpión. 1-1. M. 53. Maresca. 2-1. M. 83. Elano. 2-2. M. 94. Palop. 2-3. M. 106. Chevantón, de un zurdazo.

Árbitro: Gianluca Paparesta (Italia). Amonestó a Bielic, Lewandowski, Javi Navarro, Luis Fabiano, Dragutinovic, Poulsen y Escudé.

Incidencias: Unos 30.000 espectadores en el Estadio Central de Donetsk.

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La fe y la coherencia con lo que se sabe hacer tiene premio. Hasta en el fútbol, un universo que puede vivir un big bang en cada uno de sus segundos. El Sevilla pudo haberse llevado el partido y la eliminatoria antes de la media hora de disputa ante el Shakhtar. Falló goles de todos los colores y formas posibles. No le pasó lo mismo al Shakhtar, que marcó dos de las pocas oportunidades que tuvo. Pero el Sevilla no dejó de ser el Sevilla y ayer el fútbol se lo premió con el pase a los cuartos de final de la Copa de la UEFA. La remontada de ayer tiene firma y sitio en las dos porterías: Palop, el guardameta del Sevilla, inmenso en su área la mayor parte del partido, goleó el empate temporal en la última jugada de los 90 minutos, una de las pocas cosas que le faltaban por vivir a este equipo enchufado a la épica, la estética...

La historia de la primera mitad es la de un repaso futbolístico mayúsculo, una concatenación de oportunidades, una oleada de juego sevillista... y una cantidad sideral de goles fallados. Tiró Adriano, Luis Fabiano hasta tres veces, Daniel Alves, Kanouté, Maresca. Pero ninguno supo o pudo superar a Shust. El partido de ida en Sevilla enarcó alguna ceja sobre el verdadero potencial de uno y de otro. A los pocos minutos de ayer quedó claro que la superioridad apabullante del colíder de la Liga española sobre el equipo ucranio. Ramos blindó las bandas con Níkel y Dragutinovic. Alves percutía desde más adelante, pero con igual querencia por irse a la zona con mayor anchura de espacios. El desaliñado jugador brasileño dio otra de sus ya frecuentes exhibiciones de juego. Cada vez que Kanouté convertía el melón en balón, solía aparecer Alves en el punto justo para combinar con el propio africano, buscar el pase raseado, buscar por alto la llegada y la cabeza de Adriano o simplemente revolverse y chutar a gol. Alves no se perdió casi ninguna de la cerca de una decena de oportunidades de gol de las que dispuso el cuadro sevillista en la primera mitad. Ya se hace difícil cuantificar cuánto del Sevilla supone este futbolista. Agarrado a él, a Kanouté y a Maresca, que supo buscar los huecos entre las escleróticas líneas del Shakhtar, los de Juande Ramos dominaron la primera parte. Hasta que llegó el descanso.

El Sevilla se fue a la caseta con la mosca detrás de la oreja. La falta de definición ya se puede calificar de problema. No servía de nada el baile porque lo que se necesitaba era un gol, un churro valía, lo que fuera. Pero no llegaba. Más bien todo lo contrario. En un contraataque que pilló a los zagueros sevillistas a verlas, Matuzalem marcó un gol difícil de igualar en su impacto plástico -aunque siempre quedará la duda de la cantidad de suertecilla necesaria para que se haga realidad. Fue medio escorpión o escorpión entero, pero picó.

El Sevilla supo reaccionar con Maresca y Alves de nuevo al timón. El brasileño centró y el italiano cabeceó a la red. Todo quedaba otra vez a un gol de distancia. De nuevo los de Juande Ramos fueron mejores que los ucranios, pero no tanto como en la primera mitad. A los 78 minutos, Palop evitó el gol con muchos apuros, pero cuatro minutos después no pudo hacerlo. Lo que no se esperaba nadie es que el propio guardameta sevillista fuera el goleador que empató la eliminatoria al cabecear el corner que se suponía que tenía que echar el telón al partido. Son las maravillosas sorpresas que siempre traen los torneos coperos.

El sopapo dejó a los jugadores del Shakhtar fritos, chamuscados. Los sevillistas también desperdiciaron su par de oportunidades de turno. Pero al borde de la mitad de la prórroga, Chevantón se coló por la izquierda y superó a Shust con un preciso disparo al palo largo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de marzo de 2007.

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