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Entrevista:MAGNUS CARLSEN | Subcampeón del Torneo de Linares con 16 años | Ajedrez

"Tengo un talento innato, pero muy trabajado"

Es un superdotado del ajedrez, pero pide que le traten como a un chico normal. Viaja mucho y sabe que se pierde algunos de los placeres de la adolescencia, pero se le ve feliz en los torneos de élite. El noruego Magnus Carlsen, de 16 años, ha quedado subcampeón del torneo Ciudad de Linares. Sólo fue superado por el indio Viswanathan Anand, de 37, nuevo número uno mundial, quien dijo de él: "Me parece imposible que no sea el campeón mundial en los próximos años". De momento, ha logrado el mejor resultado de un juvenil en los 450 años de historia de las competiciones de ajedrez.

Pregunta. ¿Se aburría de pequeño en el colegio?

Respuesta. Sí, porque aprendía mucho más rápido que casi todos mis compañeros. A menudo, el profesor estaba explicando algo que ya sabía.

"A los niños prodigio hay que apoyarles sin presión, no vayan a perder el interés y la ilusión"

"Echo de menos a mis amigos. Pero es la vida que he elegido. 'Chateo' con ellos casi a diario"

P. ¿Y son ciertas las hazañas de precocidad que se han publicado?

R. Se ha exagerado un poco. Es cierto que resolvía rompecabezas para niños mucho mayores y que me sabía de memoria los 400 municipios noruegos, con sus habitantes y su extensión, pero no los 200 países de la ONU con sus capitales y otros datos, aunque sí la mayoría.

P. ¿Es un genio?

R. No. Me gusta que me traten como a un chico normal. Soy muy intuitivo y creo que tengo un talento especial, innato, pero también muy trabajado, para sumergirme en las cosas que me gustan y concentrarme mucho, así como una buena memoria. No debes aprender por que te fuercen a hacerlo, sino por que estés realmente interesado.

P. Pero usted no mostró interés por el ajedrez cuando le enseñó su padre, a los cinco años de edad.

R. Es verdad. Él tenía mucha más ilusión que yo en ese momento, pero supo entender que a mí no me interesase. Y eso fue un gran acierto porque los padres no deben ser demasiado ambiciosos respecto a desarrollar las cualidades de sus hijos. Desde los cinco hasta los ocho años no jugué nada al ajedrez. A los ocho, mi padre empezó a enseñar a una de mis hermanas y, entonces, yo quería ganarla. Así que me puse también a jugar con mi padre. Ése fue el principal estímulo. Descubrí que el ajedrez era mucho más interesante de lo que creía a los cinco años.

P. Con esa experiencia, ¿qué consejos da a los padres de otros niños prodigio?

R. Que apoyen a sus hijos, pero sin presionarles porque pueden perder el interés y la ilusión. Que creen un ambiente propicio para desarrollar los talentos especiales. Yo he tenido oportunidades de hacerlo desde muy pequeño.

P. Por ejemplo, a los 12 años. Sus padres vendieron el coche, alquilaron la casa y se fueron con usted y sus tres hermanas a recorrer Europa.

R. Sí, fue una experiencia magnífica. Alemania, Austria, Italia, Montenegro, Grecia... Desde agosto hasta diciembre de 2003. Jugué varios torneos durante ese viaje, pero teníamos tiempo para visitar muchos sitios. Aparte de la gran belleza de Taormina, en Sicilia, y de los valles austriacos, nunca olvidaré la peculiar manera de conducir en el sur de Italia y en Grecia. Y disfruté mucho de la comida italiana, aunque ahora me ha enganchado aún más la mexicana. Me encanta el picante.

P. Le imagino en una permanente contradicción en cuanto a estar en casa o viajar.

R. Así es. Después de tantos viajes, disfruto mucho en casa. Pero entonces tengo que ir al colegio, aunque ahora voy a uno para talentos de todos los deportes, que también viajan mucho, o sea que nos comprendemos bien. Me entreno dos o tres veces por semana con el equipo de fútbol de mi antiguo colegio, pero pronto me entran las ganas de viajar otra vez.

P. ¿Y sus amigos?

R. Los echo de menos, pero es la vida que he elegido y disfruto de ella, me compensa. Además, chateo con ellos casi todos los días.

P. ¿Le abruma que le comparen con Fischer y Kaspárov? ¿Tiene instinto asesino como ellos?

R. Odio perder a lo que sea. Y esa comparación me halaga porque no hay referentes mejores. Será muy difícil llegar tan arriba, pero no imposible.

P. Anand le ve como futuro campeón del mundo.

R. No tengo prisa porque no esperaba jugar tan bien a los 16 años. En mayo jugaré una eliminatoria del Torneo de Candidatos contra Aronián, que es el favorito. Pero, si le gano, creo que también podré hacerlo contra Shírov o Adams. En total, no creo que mis probabilidades de llegar al Mundial de septiembre, en México, sean más del 35%. Aunque la perspectiva de comer más picante puede ser un estímulo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de marzo de 2007