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Entrevista:MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Wired News: "Ahora todo el mundo es editor"

El director de Wired News se pregunta si los medios deben saltar a la transparencia radical: "Poner tu bloc de notas al alcance del lector; volcar directamente esta entrevista en la Red y dejar que el internauta decida".

Cambios en Wired y no sólo de logotipo. La mítica revista y su compañera en Internet, Wired News, han roto los muros que les separaban. De 1998 a 2006 tuvieron propietarios distintos. Hoy, bajo el paraguas de la editora Condé Nast, vuelven a cooperar. Los periodistas de la revista saltan a la Red. Y viceversa. Su objetivo sigue siendo el mismo, contar cómo la tecnología transforma la sociedad, pero cambian sus métodos.

"Las redes sociales dan respuesta más rápida que los medios a lo que ocurre. Delicious y Digg son buenos ejemplos, pero el mejor es Wikipedia"

"Sólo el 25% de los suscriptores de la revista son también lectores de la 'web'. También sabemos que el 75% de los lectores de la 'web' no leen la revista"

"La red social ha emergido a la superficie. La información está disponible, la gente participa. Ahora todo el mundo es editor. Es la realidad, lo que está ocurriendo. Los medios vivimos un cambio de paradigma y los periodistas debemos experimentar nuevas fórmulas", dice Evan Hansen, director de Wired News.Dos manzanas separan los cuarteles general de las publicaciones News.com y Wired en SoMa, el barrio de San Francisco que concentra las empresas de la web social. Es el camino que el periodista Evan Hansen recorrió en abril de 2005 al convertirse en director de Wired News. Desde hace seis meses prepara con Chris Anderson, su homónimo en Wired Magazine, un cambio de rumbo. "Estamos en medio de un gran cambio; no sólo de diseño sino también conceptual de ambas versiones de Wired. Aunque funcionamos con equipos independientes, hemos empezado a colaborar, a romper los muros que nos separaban", explica Hansen.

Pregunta. ¿En qué consiste esta colaboración?

Respuesta. Queremos explorar las sinergias entre ambos medios, que puedan complementarse. Por ejemplo, un equipo con periodistas de ambas redacciones analiza diariamente aparatos tecnológicos. Todos se publican en el blog Gadget Lab. La selección de los mejores saldrá en Wired Magazine.

P. Si publican lo mismo, ¿no se canibalizan?

R. No; tenemos lectores diferentes. Sólo el 25% de los suscriptores de la revista son también lectores de la web. No hay solapación o es muy baja, así que aunque suene radical, los contenidos compartidos serán idénticos. También sabemos que el 75% de los lectores de la web no leen la revista y que es una buena oportunidad para convertir a los internautas en suscriptores del papel. Wired Magazine sólo recogerá lo mejor que se ha publicado en Internet.

P. En algo se diferenciarán.

R. Sin duda en el aspecto gráfico. En la web la fotografía no luce, en la revista sí. En la Red se pueden colgar más imágenes, pero de baja resolución. El papel es al contrario, pocas y de alta calidad. También nos diferenciamos en el aspecto tecnológico. Wired News, que tiene una docena de blogs que se actualizan a diario, puede aprovecharse de la red social, de la interacción con el internauta.

P. ¿Qué aportan las redes sociales?

R. Están transformando el periodismo. Dan respuesta mucho más rápida que los medios a las tendencias, a lo que ocurre. Digg y Delicious son buenos ejemplos porque permiten votar las mejores informaciones o sitios. Pero, el mejor es Wikipedia, que ofrece un producto profesional gracias a voluntarios. Es algo fantástico que supera a la Enciclopedia Britannica.

P. ¿Los medios deben abrirse a la colaboración del lector?

R. Más que abrirnos al lector, que ya los estamos, la pregunta es si los medios debemos saltar a una política de transparencia radical. Es decir, publicar literalmente las notas que tomamos en las conferencias, entrevistas...

P. ¿Quiere decir que los medios deben abrir su proceso de trabajo al escrutinio público?

R. Exactamente. Pero, ¿a qué nivel? ¿Qué ocurrirá si lo haces? La transparencia radical sería poner tu bloc de notas al alcance del lector. Por ejemplo, volcar directamente esta entrevista en la Red y dejar que el internauta la lea y decida por sí mismo.

P. ¿Cuáles serían los límites de la transparencia?

R. Ésa es la gran cuestión. Los periodistas tenemos la responsabilidad de comprobar los datos antes de publicar. Hay que medir el impacto de la palabra impresa. Porque el hecho de que alguien lo haya dicho y tú lo hayas recogido, no te absuelve de la responsabilidad de su publicación. Nuestra teoría, y lo que nos planteamos es no filtrar; ver qué pasaría si todo estuviera abierto.

P. No presuponer que la gente no está interesada en tal o cual información.

R. Recuerda al multimillonario Mark Cuban. Cuelga en su blog las entrevistas que le hacen. Es una manera de evitar que se le malinterprete, de que sus palabras se saquen fuera de contexto, pero también permite a la gente comparar, que se haga su propia composición de la historia. Cuban es único, pero si está ocurriendo es porque las herramientas están al alcance de cualquiera. Ahora todo el mundo es editor. El periodismo tradicional debe enfrentarse a la realidad, que ya no se puede ocultar bajo el poder de su publicación. Hay otros ejemplos. Dan Rather y los falsos documentos de George Bush. ¡Fueron los bloggers los que lo destaparon! Hasta la poderosa televisión debe tomar nota.

P. ¿Aplicarán la transparencia radical en Wired?

R. Queremos experimentar; ver qué pasa. Pero hay que tener cuidado en cuándo y cómo aplicar estas nuevas fórmulas que aporta la tecnología. No todos los proyectos tienen que beneficiarse de esta aproximación. Algunos colaboradores contarán en sus blogs las historias que preparan. De algunas saldrán cosas interesantes, de otras no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de marzo de 2007