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Emerson pactó no jugar ante el Bayern

Mijatovic declaró ayer que el brasileño acordó con Capello acudir al banquillo de forma testimonial

Hay aclaraciones turbias. Pedja Mijatovic, el director deportivo del Madrid, dio ayer una explicación que no aclaró la presunta traición de Emerson al equipo el día del Bayern, sino que reveló misterios más indecorosos.

El director deportivo del Madrid declaró ayer en Onda Madrid que Emerson y Capello alcanzaron un "pacto" para que el futbolista no tuviera que calentar ni jugar ante el Bayern, el martes pasado, en el partido de octavos de final de la Liga de Campeones que el equipo ganó tras soportar media hora de asedio alemán (3-2).

Mijatovic argumentó que no pudo sancionar a Emerson por negarse a jugar puesto que ya había acordado con su técnico, Fabio Capello, que no lo haría: "A un jugador yo no le puedo castigar por unas imágenes de televisión. No sé qué clase de pacto había hecho con Capello en la concentración, o en el vestuario, antes del partido. Yo tengo que creer en el entrenador, no en la televisión (...). Cuando digo pactar es que Capello tiene un estilo de calentar y creo que han hablado para no salir a calentar diez minutos, para evitar a la gente. Emerson es un jugador bastante cuestionado en nuestro campo".

Según Mijatovic, el jugador no calentó porque "la gente" del Bernabéu le pita demasiado y esto es algo que no soporta. Para evitar estos silbidos, y en cumplimiento de la componenda, Capello no le hizo calentar.

A la pregunta de por qué Capello no sentó en el banquillo a otro jugador más útil, como De la Red, en lugar de convocar a Emerson, el director deportivo incurrió en una contradicción: "Le convocó [Capello a Emerson] porque en un momento determinado podía salir a resolver problemas en el centro del campo".

La conclusión carece de sentido. Según Mijatovic, Capello convocó a Emerson para jugar sin calentar siempre que surgieran problemas en el medio campo. Cuando estos problemas se hicieron realidad, sin embargo, Emerson se negó a jugar. Su postura era lógica porque no había calentado pero incumplía la segunda parte del trato porque el Madrid tenía serios problemas. Ante el empuje del Bayern, cuando la línea media del Madrid se aflojó -Beckham, Gago y Guti- y Capello solicitó al brasileño al grito de "¡Puma!", Emerson le respondió negando con la cabeza. O Capello rompió el acuerdo, o la presencia de Emerson en el campo era discrecional. De cualquier modo, se trata de un hecho insólito. Una componenda que Emerson y Capello han inventado de la nada.

El día del Bayern no fue el primero en la lista de acuerdos extraños entre Emerson y su entrenador. En la jornada que el Zaragoza visitó el Bernabéu, el 14 de enero, ocurrió algo similar. Emerson fue al banquillo pero ni jugó ni calentó. Preguntado al respecto, y ante las suspicacias de la prensa que apuntaban a que el futbolista se negó a jugar, Capello expuso un argumento revolucionario: "Emerson estaba lesionado. Se lesionó el día antes del partido, pero, como es un jugador que se sacrifica por el club, le llevé al banquillo por si le necesitaba. Y además, porque anima mucho a sus compañeros. El madridismo debería estar agradecido a Emerson por ir al banquillo a pesar de tener una lesión".

El martes pasado, Emerson no estaba lesionado. Tampoco se le vio animar mucho a sus compañeros. Al contrario. Donde más le necesitaban, en la cancha para defender el 3-1, no apareció. Se negó a jugar. Estaba pactado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de febrero de 2007