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Necrológica:

Rafael Martínez Cortiña, observador e impulsor de la apertura económica española

Rafael Martínez Cortiña nació en Lugo el 11 de abril de 1937. Estudió Economía en Madrid. Fue catedrático de Estructura Económica en Valencia y en la Complutense de Madrid. Su entronque con el mundo financiero se inició en el Servicio de Estudios del Banco Exterior, del que llegaría a ser vicepresidente y consejero delegado. Falleció el 6 de febrero a los 69 años.

Hay trayectorias humanas que no se abarcan limitándose a una única perspectiva y la de Rafael Martínez Cortiña es una de ellas. Nacido en Lugo, el 11 de abril de 1937, estudió Economía en Madrid y desde un principio desarrolló su actividad profesional entrelazando el campo universitario y el empresarial, en una combinación singular, que resultó extremadamente fértil.

Discípulo de José Luis Sampedro, participó con él en las primeras formulaciones del análisis estructural en España, una lectura de la economía que trataba de captar las interrelaciones subyacentes en los procesos económicos, orientándose por la lucha contra la pobreza y que se atrevía a beber en tradiciones heterodoxas que iban de la escuela histórica, a los aledaños del marxismo, al estructuralismo francés, al institucionalismo y al enfoque de sistemas. De este enfoque pionero surgió la publicación de Estructura Económica, libro firmado por ambos que sirvió de texto a sucesivas generaciones de economistas. Junto a otros muchos de sus artículos y ponencias, destaca Las áreas económicas en el mundo, cuyo enfoque espacial apunta hacia lo que luego sería objeto de atención en los tiempos de la globalización.

Desde muy joven fue adjunto del profesor Sampedro e impartió la docencia tanto en la sección de Economía como en la de Políticas. En 1970 obtuvo la cátedra de Estructura Económica en la Universidad de Valencia, para incorporarse a la de la Universidad Complutense en 1972. Es aquí donde algunos tuvimos ocasión de conocerle y la satisfacción de que se nos abriera la puerta de la docencia universitaria. Si algunos, como puede ser mi caso, Carlos Berzosa, podemos vanagloriarnos de haber sido su primer profesor ayudante, otros encontramos en él una acogida cálida y abierta, en tiempos en los que no eran esos los usos habituales en el ámbito académico.

Su entronque con el mundo financiero se inició en el Servicio de Estudios del Banco Exterior, del que pasando los años llegaría a ser vicepresidente y consejero delegado, lo que le proporcionó una privilegiada atalaya, como observador y como protagonista, de la apertura de la economía española y de la expansión de las exportaciones. Desde sus inicios balbuceantes a su sostenido dinamismo ulterior, pocas personas en nuestro país han sido capaces de describir y analizar como él una andadura que transformó la forma de entender los planteamientos empresariales También vivió, desde dentro, la reestructuración del sector bancario en España, la apertura a los capitales internacionales y los nuevos criterios de funcionamiento que modificaron profundamente los usos financieros tradicionales.

Cuando a un profesor universitario, en diferentes lugares y, con el paso de los años, personas de todas las edades se identifican como antiguos alumnos y se aproximan con cariño, agradecimiento y respeto la satisfacción que se recibe es mayor que la que pueden reportar todos los reconocimientos académicos e investigadores juntos, y en este aspecto Rafael Martínez Cortiña fue un verdadero privilegiado, porque tuvo la ocasión de percibir el calor a que se hizo acreedor por su talante humano y su vocación docente.

Fue un hombre con ideas y con convicciones, pero a la vez un ejemplo de tolerancia que, en los años del tardofranquismo, acogió en su entorno universitario a una pléyade de jóvenes profesores, a menudo con un referente metodológico basado en el marxismo, en algunos casos con compromisos políticos, militantes, en los partidos de izquierda de la época. Nunca censuró a nadie por ello y, aunque no compartiera ni propuestas, ni enfoque, aguantó reproches de los decanos de entonces por los problemas que su gente ocasionaba, sin dejar en ningún momento de estar a su lado. Director durante años del departamento de lo que luego devino en Economía Internacional y Desarrollo, supo comportarse como uno entre muchos cuando los tiempos cambiaron y nunca mostró el menor atisbo de distancia o autoritarismo con el más joven de los incorporados, a quien podía doblar en edad.

Su energía desbordó hacia otros campos, impulsando iniciativas editoriales y promoviendo, en la última década, la Sociedad de Economía Mundial, que reúne a buena parte de los especialistas en cuestiones de economía internacional de habla hispana, creando con sus reuniones anuales y con la Revista de Economía Mundial instrumentos para el debate y la difusión de las ideas, que siempre buscó en vida. En los últimos años ha ejercido las funciones de director general de la Fundación de la Universidad Complutense, con una ilusión y una fuerza impropias de quien tenía a sus espaldas una trayectoria tan dilatada.

Este curso académico se jubilaba y sus compañeros y discípulos andábamos atareados preparando un merecido homenaje. Se ha marchado de improviso, prematuramente, antes de que él, que había preparado y participado en tantos, pudiera disfrutar del suyo propio. Lo haremos de todos modos en su memoria y su viuda, Pilar, y sus hijos tendrán ocasión de comprobar que algunas personas no mueren del todo cuando mueren.

Carlos Berzosa es rector de la Universidad Complutense de Madrid, y Ángel Martínez González-Tablas es catedrático de Economía Aplicada también en la Universidad Complutense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de febrero de 2007