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Enagás sustituye a González-Adalid por Antoni Llardén

El consejo de la empresa designa al directivo de Gas Natural por unanimidad

El ingeniero industrial catalán Antoni Llardén, un alto directivo de Gas Natural con más de dos décadas de experiencia en el sector gasista que trabajó en la Administración socialista en los noventa, es desde ayer el nuevo presidente ejecutivo de Enagás. El Consejo de Administración de la empresa que actúa como gestor técnico del sistema le nombró ayer presidente "por unanimidad" tras la renuncia de Antonio González-Adalid, otro presidente de empresa nombrado bajo el Gobierno del PP que cae.

González-Adalid presidía la principal empresa transportista de gas en España desde 2002, de modo que le tocó pilotar la empresa desde la oferta pública de venta (OPV) por la que Gas Natural, propietaria hasta entonces del 100% de Enagás, se desprendería del 65% de las acciones. El hasta ahora presidente había sido nombrado a propuesta de Alfonso Cortina, entonces presidente de Repsol, accionista de la gasista.

Ayer, Antonio González-Adalid aprovechó la reunión del consejo para no prolongar "situaciones de incertidumbre" que perjudicaran a la empresa. El nombramiento de Llardén era un rumor desde hacía varias semanas.

El nombramiento de Llardén, por la mañana, fue acogido positivamente por los inversores. La acción de Enagás, uno de los valores más negociados, se revalorizó un 3,47%, y cerró a 17,30 euros por título. Enagás cotizaba sobre los 20 euros hasta mediados de diciembre, cuando el mercado encajó con desconfianza cómo iba a afectar a la empresa el nuevo sistema para calcular la retribución de la compañía y la rentabilidad de las inversiones aprobadas por Industria, que no gustó a González-Adalid.

"Los accionistas de Enagás han querido marcar un punto de inflexión en la trayectoria de la empresa", señala el comunicado del grupo, que "debe afrontar nuevos retos y adaptarse al nuevo marco regulatorio".

El beneficio sube un 18%

En este sentido, el consejo, además de aprobar el resultado de 2006 -el beneficio neto fue de 225,3 millones de euros, un 18% más que el año anterior- confirmó la "plena viabilidad" de su plan estratégico e inversor hasta 2012 "tras el análisis del impacto de las nuevas órdenes ministeriales". Así, se mantiene un programa de inversiones de 4.100 millones de euros entre 2007 y 2012. Enagás calcula que la retribución de las actividades reguladas crecerá hasta el 7% en 2007.

Tras su nombramiento, Llardén, hasta ahora director general de Recursos de Gas Natural -con un 5% de Enagás- y presidente de la patronal Sedigas, se desvinculó "totalmente" ya desde ayer de la gasista catalana.

Gas Natural subrayó que la designación de Llardén, que la oposición del Partido Popular (PP) atribuye a las presiones del Gobierno y, sobre todo, del ex ministro de Industria y presidente de la Generalitat José Montilla, "no ha sido sólo a propuesta nuestra, sino compartida por el grueso de los accionistas".

Llardén, cuya experiencia en el sector gasista nadie cuestiona, pertenece al PSC y fue subsecretario del antiguo Ministerio de Obras Públicas con Josep Borrell de ministro. "El relevo se ha producido con criterios puramente empresariales", apuntó la compañía. Tras la salida de BP del accionariado, Gas Natural es el único operador energético en Enagás, donde Bancaja, Cajastur, la CAM y Sagane (las cajas de Murcia, Granada y Castilla-La Mancha) tienen cada una un 5%. Está por ver en qué medida cambiará la Ley de Hidrocarburos y su impacto en el capital. El Gobierno baraja limitar al 3% los derechos políticos de los accionistas ajenos al sector gasista y podría propiciar que Gas Natural se quedara sólo con un 1%. A propuesta de Llardén, el presidente de Bancaja, José Luis Olivas, fue nombrado vicepresidente.

Según el informe de Buen Gobierno, el sueldo del presidente saliente fue en 2005 de 1,014 millones de euros. Los portavoces de Enagás declinaron especificar posibles cláusulas de blindaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de enero de 2007